jueves, 21 de septiembre de 2017

Breve reflexión sobre Catalunya


Todavía les queda mucho por andar y es cierto que hoy el futuro es siempre incierto e inseguro, pero el pueblo catalán ha conseguido de momento hacer quebrar moralmente todo un orden legal y político corrupto incapaz de adaptarse a la voluntad del pueblo. El pueblo catalán lleva cinco años pidiendo aclarar su relación jurídica con España mediante un referéndum, tal y como hicieran hace tres años los escoceses con respecto al Reino Unido.

Lo que en Londres se consintió y promocionó como talante democrático de un país de tradición tolerante, en Madrid no puede siquiera concebirse. El otorgar a los catalanes el derecho a decidir sobre su futuro haría quebrar la ideología más rancia y siniestra de la tradición política española, aquella que considera Catalunya como "tierra conquistada", en palabras del ministro franquista Manuel Fraga Iribarne. Es esta una ideología fuertemente autoritaria y antidemocrática que remite ineludiblemente a los 40 años de dictadura franquista cuya barbarie no consiguió exterminar los sentimientos nacionales de las periferias peninsulares, especialmente en el caso vasco y catalán.

La Constitución del 78 y el régimen político emergente entonces obtuvo más de treinta años de estabilidad territorial gracias a la derecha nacionalista catalana y a la útil herramienta de los Estatutos de Autonomía. De hecho, el Procés empezó realmente en 2010, cuando el Tribunal Constitucional resolvió tumbar de manera humillante el nuevo aprobado en Catalunya en 2006. Más de un millón de catalanes se manifestaron entonces bajo el lema "Som una nació". El Tribunal Constitucional acababa de desatar la peor crisis territorial de la España democrática.

Desde Madrid se sigue apostando por el enfrentamiento abierto contra Catalunya, como si quisiera tensar la cuerda hasta que el bando más débil desfallezca de cansancio. Y, aunque esta actitud le cueste el ridículo internacional, no parece que vayan a cambiar de estrategia, habida cuenta de lo bien que le ha venido siempre a la derecha española encontrar un enemigo interno en sus propias fronteras.

Lástima que en l resto de España no se haya aprovechado el impulso rupturista catalán para proppugnar n mayor radicalismo democrático que cambie la cara al país y lo haga más acogedor para las nacionalidades periféricas. Claro que resulta difícil luchar por ello cuando uno pone la radio estos días y cree estar escuchando el NO-DO.

viernes, 7 de julio de 2017

El Congo de Lumumba: el frustrado nacimiento de una nación


"Como muchos de sus predecesores en la Historia, Lumumba ha sido devorado por la revolución que él contribuyó a desencadenar."
                                                         El periódico de la clase media londinense Daily Mail
"Ved a Lumumba. Es casi un salvaje. El barniz de civilización con que le hemos cubierto se quiebra por todas partes. Es un bárbaro. Ignora lo justo y lo injusto, lo verdadero y lo falso, el bien y el mal"
                                                         Marcel de Corte, filósofo católico belga
"El Gobierno de la RAU piensa que el asesinato de Lumumba no señalará el fin de la lucha en África, sino el principio de una nueva fase de esta lucha. Lumumba no será más que un soldado en el camino de África hacia su libertad"
                                                        Gamal Abdel Nasser, Presidente de Egipto (1954-1970)
"A todos aquellos que contribuyeron a su eliminación de las formas más abyectas: Lumumba es el mártir de su país, de su pueblo, del África entera. Fue el primero que elevó la voz y rompió los intentos de infiltración del neo-colonialismo atlántico. Fue asesinado. Por este solo título se hace inmortal"
                                                          Le Martyr


Un día para la Historia
Balduino, el rey belga, está más pálido de lo habitual. Las palabras de Patrice Lumumba son las responsables del malestar real. Es 30 de junio de 1960, hace 57 años, y Balduino ha acudido con toda su buena voluntad al Congo para conceder la independencia a dicho país. Sin embargo, las cosas parecen haber cambiado. Aquella tierra que le había recibido con expectación casi religiosa en 1955 muestra ahora un gesto más hosco en boca de Lumumba, quien es ya entonces el primer presidente de Gobierno de la Historia del Congo independiente.

En el discurso previo al de Lumumba, Balduino había ensalzado la obra colonial belga, añadiendo con aire paternal: "Es a ustedes, señores, a quienes corresponde ahora demostrar que hemos tenido razón al otorgarles la confianza". Parecía el colofón al happy end en que se había convertido el proceso de negociaciones por independencia del Congo en los últimos meses. Las cosas habían ido relativamente bien. Y más teniendo en cuenta de dónde se venía: la colonización más cruenta y brutal que experimentara región alguna en África. Los congoleños habían puesto varios millones de muertos desde que el monarca Leopoldo decidiera, previo permiso de las potencias europeas reunidas en Berlín en 1884, quedarse con aquel trozo de África en el que cabía 80 veces Bélgica.

Quizás por eso, y probablemente por un cierto afán de protagonismo también, Lumumba decidió condenar de manera vehemente toda la etapa de la colonización en ese discurso histórico. Muchos criticaron esa actitud vengativa, tanto que Lumumba tuvo que rectificar horas después, en un intento por tranquilizar al rey y calmar a la población belga blanca del Congo. "Deseamos que esta política sea coronada por una colaboración fecunda entre nuestros pueblos, ahora iguales y ligados por la amistad", dirá. 

Sin embargo, ese día 30 de junio será el principio del fin de Lumumba, a quien se etiquetará de enemigo público en la metrópoli belga y el resto de Occidente. Aquellos minutos de dignidad y memoria se convirtieron en la tumba simbólica del político hábil y astuto que había liderado el proceso de independencia. Para muchos congoleños, aquel discurso se convertirá en icónico: "Este minuto de verdad nos paga por ochenta años de dominación".

Un paraíso maldito
Resulta difícil encontrar noticias positivas sobre el Congo hoy en día. Ha sido un país marcado desde su independencia por la tragedia, la pobreza, la guerra civil, la dictadura de Mobutu y el expolio de su riquísimo subsuelo. En el Congo se encuentran muchas de las principales minas de algunos minerales básicos para la economía mundial: coltán, oro, diamantes, cobre y cobalto. Además, su enorme extensión – es el país más grande del África subsahariana y el undécimo del mundo– y su posición estratégica en el centro del continente con su privilegiada salida al océano Atlántico confieren un gran potencial al país congoleño. En definitiva, Congo ha sido siempre un trozo de tarta muy apetecible para las potencias occidentales y sus grandes empresas.
Mapa de las riquezas minerales del Congo
Además, y este factor tendrá su importancia en el proceso de independencia que narraremos a continuación, el Congo es, ante todo, un auténtico crisol de etnias distintas. Más de 200 etnias habitan el suelo congoleño siendo las bantú –la bakongo, la baluba y la bamongo– las más importantes. Entre algunas de ellas han existido históricamente malas relaciones cuando no abierta hostilidad y violencia. Sin embargo, la colonización belga –y las fronteras trazadas por la potencias europeas en Berlín– obligaron a convivir en un mismo estado a todas estas etnias. Un vistazo al mapa inferior nos aclara mejor este aspecto. Para más inri, un pedazo de estas etnias fueron encuadradas en lo que se denominó el Congo francés, cuya capital Brazzaville es casi un barrio de Leopoldville-Kinshasa, capital del Congo belga, hoy República Democrática del Congo.

Mapa étnico del Congo belga y alrededores.
Estos dos factores –etnia y riqueza mineral– serán fundamentales para analizar el frustrado nacimiento de la nación congoleña. Mientras que el primer factor se usa para dividir a las masas congoleñas mediante líderes políticos tribales, el segundo factor es el verdadero motivo por el que los países occidentales actuarán cruelmente en su lucha por mantener al Congo bajo su redil. El mismo día de la Independencia la prensa neoyorquina se permitió el lujo de resumir la visión occidental ante el gran acontecimiento:
"Los intereses financieros han esperado el punto álgido en que la Independencia acarreará un caos tal, que permitirá imponer al Congo una nueva especie de 'colonialismo económico'; el hombre blanco debe continuar administrándolo todo, pero bajo el reinado de comparsas negros, cuyas necesidades materiales serán fácilmente colmadas, sea cuestión de vinos, mujeres, coches suntuosos, aparte de la cuenta en un banco suizo"

Lumumba tenía claro que el Congo debía ser un país unido –rechazando las fórmulas federalistas y secesionistas que tanto daño harían– y que sus riquezas le debían hacer más fuerte, no más pobre y débil. Esto, sumado al evidente apego que Lumumba tenía hacia las ideas pan-africanistas, que amenazaban con obstaculizar los planes occidentales, hizo de Lumumba un personaje peligroso al que había que eliminar. Igualmente, el escenario de la Guerra Fría y la mera posibilidad de que Lumumba se convirtiera en un Fidel Castro africano causaban pavor en el seno del bloque occidental. Pero, ¿quién fue realmente Lumumba? ¿De dónde había salido aquel personaje tan carismático y sagaz? ¿Cómo fue su politización en medio de la colonización belga?

Un negro desarrollado 

Lumumba nació el 2 de julio de 1925 en Katako-Kombe, una aldea al norte de Kasai, en el centro del país. El pequeño Lumumba –de etnia mutetela– será bautizado como Patrice y vivirá, como todos los niños congoleños, en un entorno de gran pobreza material. Su padre, un modesto campesino, le obligará a ayudar en el trozo de tierra que sostiene a la familia desde muy temprana edad. Sólo gracias a las enseñanzas de los misioneros católicos conseguirá Patrice aprender a leer y a escribir. "Podría llegar a catequista si trabaja bien", dijo el cura que le bautizó. Sin embargo, la familia posee un personaje de cierto rango social. Víctor Lundula, el tío de Patrice y sargento mayor del ejército, se empeñará en hacer de él un militar. No tendrá gran éxito en dicha tarea, aunque sí que dejará una honda huella en el sobrino, quien le nombrará jefe del Ejército nacional congoleño en 1960.

La adolescencia de Lumumba está marcada por su conversión al protestantismo, lo que suscitó consternación en su padre. "Me han dicho que eres un hombre perdido. Reflexiona, hijo mío", le espetó el campesino al Patrice de trece años. También se convierte en un voraz lector. Voltaire, Rousseau, Agatha Christie, Molière..., todo lo que le cae entre manos. Dejará sus estudios de enfermería y se empeñará en trabajar en lo que sea, por lo que se traslada a Kindu, un contraste claro para un humilde mutetela de campo. En Kindu ya vemos los rasgos de personalidad que marcarán su vida: gran capacidad y voluntad de trabajo, cierta necesidad vanidosa de halagos y reconocimiento y la determinación de formarse políticamente.

Por entonces, los jóvenes negros que buscaban formarse cultural y políticamente recibían el apelativo de desarrollados. La mayor parte de ellos aspiran a adquirir ciertos derechos reservados para blancos, ocupar profesiones liberales y coquetear con la política. Será en estos grupos donde Lumumba hará sus primeros pinitos en ese ámbito. Al principio con gran timidez y después con mucha mayor soltura y elocuencia, Patrice se va confirmando como la gran promesa de los desarrollados. Es él quien conseguirá que en esos círculos se debatan cosas más serias y empiecen a escribir a periódicos locales tratando temas sociales.

Sin embargo, a pesar de su intrepidez,  Lumumba es todavía un negro que quiere ser belga, que escribe pésimos poemas a la gloria del gran rey Leopoldo II y que sueña con conocer la metrópoli. Será en 1948 cuando empiece a dudar del estado de las cosas. "¿Por qué hay blancos que tratan menos bien a sus negros que a sus perros?", se pregunta entonces.

En Leopoldoville y Stanleyville

En esa época, a finales de los 40, las autoridades belgas anuncian la posibilidad para los negros más desarrollados de obtener la ciudadanía casi completa si cumplen con una serie de requisitos. Los círculos de desarrollados se convierten en el semillero de estos nuevos ciudadanos. El propio Lumumba obtendrá dicho honor pasando a ser un matriculado. De ahí decide abrir sus alas para ir a trabajar a la capital Leopoldville –actual Kinshasa–, donde se maravilla de la grandiosidad de la París del África negra. Podrá comparar Leo con Brazaville, la capital del Congo francés. "¡Da orgullo ser belga cuando se visita a los vecinos!", afirma un orgulloso Lumumba.

Un hecho anecdótico le abrirá los ojos con respecto a su lugar en la sociedad. Un día, paseando por los barrios blancos de Leopoldville, Lumumba chocará sin querer con una europea, quien le profiere el peor de los insultos posibles para un congoleño: "¿No puedes poner más atención, sucio macaco?" Aquello traumatiza a Lumumba, pues nunca se le había tratado de este modo en Kindu. donde era respetado y conocido por los blancos de allí. Pero en la capital la cosa cambiaba. Era un pez demasiado pequeño todavía.

Ya llegados los 50, Lumumba se casará con Pauline, con quien tendrá dos hijos. Ello coincide con su llegada a Stanleyville, la ciudad más importante de la región oriental, donde Lumumba forjará su leyenda como líder político. Será allí donde iniciará su carrera como funcionario y donde dispondrá de una bella casa. Casi parece un blanco más. Incluso será acusado de falta de moralidad en los manejos financieros.

Son años de transición para el ya maduro Lumumba, en los que empieza a picotear en política. Se convertirá en el presidente de la APIC (Asociación del Personal Indígena del Congo), lo que le da el suficiente prestigio para fundar junto a otros congoleños y europeos la sección provincial del Partido Liberal, que gobierna ya en Bruselas. 1955 se acerca y con él, la esperada visita del joven monarca Balduino. La carrera por la independencia y el nacionalismo congoleño se intuyen en el horizonte y Lumumba ya ha tomado una buena posición.

Cita con el rey
El rey Balduino junto a su esposa.
El viaje de Balduino al Congo en 1955 inaugura lo que podríamos calificar como "el lustro prodigioso de Lumumba". Durante los próximos cinco años, este hombre de aspecto elegante, de manos y dedos grandes y gafas de intelectual trabajará sin descanso y con grandes dosis de brillantez hasta convertirse en el líder más importante del nacionalismo congoleño.

Como no podía ser de otra manera, Lumumba tendrá el privilegio de saludar al rey belga durante la arrolladora gira que Balduino hace por el Congo. En su estancia en Stanleyville, ambos son presentados. Lumumba, como negro desarrollado más destacado de la región, habla con toda franqueza de los problemas de los suyos y consigue atraer la atención del monarca, quien también seduce al político en ciernes que tiene ante él. Aparentemente, Balduino trae promesas de mejora para los congoleños y, especialmente, para sus principales líderes y representantes.

Son tiempos de promesas para el continente africano. El nombre de Kwame Nkrumah, el líder nacionalista de Ghana y primer gran abanderado del panafricanismo, empieza a darse a conocer; Argelia mantiene su lucha por la independencia ante Francia; en Egipto gobierna Nasser, el militar nacionalista y laico que establecerá puentes con la África negra y los países árabes. Todo ello va formando a Lumumba, quien en 1956 es invitado por las autoridades belgas a visitar la metrópoli. Un sueño cumplido para el humilde mutetela y un paso importante para el líder político.

Durante dos semanas, Lumumba viaja por todo el país belga y se reúne con empresarios, políticos, intelectuales y obreros, completando un viaje muy provechoso. Sin embargo, es detenido nada más llegar al Congo. En vistas al viaje a Bélgica, donde tenía previsto comprar muchos libros, ropas y recuerdos, Lumumba había hecho acopio de algunas sumas de dinero del trabajo. Deberá pasar dos años en la cárcel, aunque pronto se le recortará la pena a un año. Aunque en un primer momento trata de defenderse –y su jefe en la oficina le respaldará en gran parte–, finalmente aceptará la condena con algo de rencor a los belgas. De hecho, usará este asunto para hacer demagogia ante sus seguidores congoleños: "El dinero que he tomado era de los congoleños y del Congo". Pero Lumumba se arrepentirá por siempre de ello, pues facilitará la descalificación adversaria y traiciona su verdadera personalidad: la del más honesto y trabajador de los congoleños.

Surge la ABAKO
Kasavubu será el gran líder de la ABAKO, alianza de bakongos de corte conservador y federalista con base en el Bajo Congo.
La prisión contempla la impotencia de Lumumba al ver cómo sus adversarios políticos del nacionalismo congoleño le toman la ventaja. Joseph Kasavubu, un político calmado influenciado por el catolicismo, funda la ABAKO, una alianza de las tribus bakongo, etnia predominante en la zona del Bajo Congo, en ese trocito de tierra congoleña que une el Congo con el Atlántico. Posee una fuerte implantación en la capital Leopoldville, posición clave para liderar el movimiento nacionalista del país.

Como la inmensa mayoría de los políticos de su generación, Kasavubu no posee la amplitud de miras de Lumumba. Son simples líderes tribales que defendían el proyecto de su etnia y poco más; ansiaban el federalismo cuando no el abierto secesionismo como más adelante se verá con Tshombe y Kalonji. La lucha por la independencia no fue tanto una revuelta popular o de masas –que también–, sino una suma de proyectos particulares difícilmente compatibles entre sí que solían estar manejados por potencias occidentales.

𛲠A su salida de prisión, Lumumba tendrá que correr más que de costumbre. Para ello, entra a trabajar de comercial en una marca de cervezas con un buen sueldo mientras disecciona a sus rivales políticos. Concluye que debe acercarse a una figura emergente como Joseph Ileo, de etnia bengala –y por lo tanto enemigo de los bakongos de Kasavubu–, que acaba de publicar un manifiesto nacionalista. Esta alianza le facilitará a Lumumba posicionarse en la capital del país, muy alejada de Stanleyville, donde todavía mantiene su gran popularidad.

Joseph Ileo se convertirá en un apoyo de Lumumba aunque acabará separándose de él.
En diciembre de 1957, las primeras elecciones organizadas por los belgas en el Congo da una gran ventaja a los líderes de la ABAKO, que empieza a incomodar a las autoridades europeas. Lumumba decide fundar el Movimiento Nacional Congoleño (MNC), que se constituye como oposición natural a la ABAKO pues su programa es más audaz y su organización aspira a ser más eficaz.

A mediados del 58, Charles de Gaulle viaja a Brazaville para ofrecer en bandeja de plata la independencia a los congoleños del Congo francés. Sus palabras resuenan en Leopoldville y, para fortuna de Kasavubu –al que se le empieza a conocer como rey Kasa–, será su primo, el abate Youlou, el que abanderará la independencia en Brazaville. Pero no todo son malas noticias para Lumumba, pues las autoridades belgas prohíben a Kasa acudir a una conferencia africana que organiza Nkrumah en Accra. Aunque ésto prueba que los belgas temían más por entonces a la ABAKO que al MNC, Lumumba aprovechará el viaje a Ghana para erigirse en principal líder congoleño a ojos de África.

1959: el gran ascenso de Lumumba
Tratar de hacer una crónica de lo que ocurrió en 1959 en el Congo puede resultar un ejercicio imposible habida cuenta de lo que aconteció aquel año. La Historia es así, en un siglo pueden pasar pocas cosas, mientras que en unos meses parecen transcurrir siglos. Sin embargo, trataremos de describir y comentar los principales sucesos del momento.  

A finales del 58 la tensión se palpa en el ambiente político del Congo. Desde Bruselas, el gobierno belga no es capaz de ofrecer soluciones que dinamicen la situación, por lo que los nacionalistas congoleños empiezan a impacientarse. La chispa que puede hacer arder el bosque ocurre entre el 4 y el 6 de enero, cuando unos disturbios iniciados tras la represión de una manifestación deja un saldo de 42 muertos y 257 heridos. Durante dos días, los blancos son aterrorizados por actos de pillaje, violencia y violaciones. El miedo entre la población europea jugará un papel importante a partir de entonces. 

Bruselas ha enviado a Leopoldville a un gobernador de corte progresista llamado Van Hemelryck, quien reconoce la situación de miseria en que viven los congoleños y promete soluciones. Sin embargo, por otro lado, las autoridades no vacilan en disolver a la ABAKO y detener a sus dirigentes, con Kasavubu a la cabeza. Esta alternancia entre paternalismo y represión será leída de manera formidable por Lumumba, quien se está convirtiendo en el político más intrépido y apasionante del país. 

Es en 1959 cuando Lumumba empieza a manejar diferentes discursos según el público al que hable. Ante los negros, se muestra intensamente antibelga; ante los belgas, defiende que los congoleños seguirán necesitando de los técnicos blancos tras la independencia y propugna relaciones de hermandad con Bélgica; ante públicos mixtos, tiende puentes y luce su mejor sonrisa. Se ha convertido en un político maquiavélico, en el sentido positivo del término. Alguien que sabe más de política que todos sus adversarios. De manera brillante y un tanto cínica, defenderá a los líderes de la ABAKO que han sido desterrados a Bruselas.

En abril de 1959 tiene lugar en Luluabourg un congreso de partidos políticos que ve triunfar las tesis lumumbistas de mantener unido al país bajo el lema "¡Congo unido, país fuerte"! En este ascenso, muchos intentan acercarse a Lumumba. Algunos con buenas y humildes intenciones, y otros con ganas de trepar y tomar el poder. Será el caso de dos personajes despreciables: Albert Kalonji, un baluba que ha hecho de anfitrión en el congreso de Luluabourg y forma parte del MNC; y Joseph Desiré Mobutu, quien alterna su trabajo de periodista con un puesto como colaborador en los servicios de información belga.

Kalonji con la bandera de Kasai al fondo. Será colaborador de Lumumba aunque acabará traicionándolo y participando en la secesión de Kasai en 1960. 
Las tesis en favor de la división del Congo, animadas por potencias extranjeras y por líderes étnicos en busca de su trozo de pastel, reciben un fuerte espaldarazo en verano del 59. De un lado, en junio, Kasavubu declara que su región por excelencia, el Bajo Congo, está listo para independizarse ya mismo; por otro lado, el MNC sufre una escisión de su ala conservadora liderada por Kalonji, ese hombre infame que empieza a mostrar su verdadera cara. El propio Kalonji será detenido en agosto. En ese momento del proceso, a los belgas no les atraía en absoluto las ideas secesionistas puesto que imaginaban que un Congo dividido sería más fácil de penetrar por parte de otras potencias occidentales.

Mientras, Lumumba redobla sus ataques retóricos contra los belgas a la vez que su partido se robustece a lo largo y ancho del país. Muchos de los nuevos militantes son jóvenes exaltados que acostumbran a usar la extorsión para captar nuevos fieles al MNC, aspecto que es usado por los enemigos de Lumumba para atacarle. Él se defenderá comparándose con Gandhi y rechazando toda violencia. También sufre un intento de golpe dentro de MNC a manos de Ileo y otros pseudointelectuales, los cuales, tras ser derrotados por Lumumba, abandonan el partido. Lumumba no los necesita aunque sean las mejores cabezas del MNC.

Los belgas andan confusos. No sólo son incapaces de calmar la tensa situación de un país que empieza a entrar en una espiral de violencia entre etnias, sino que fracasan al crear un partido nacionalista moderado liderado por Bolikango, el más mimado de los políticos de la época. Esto contrasta con la fuerza exhibida por Lumumba y el MNC en su primer Congreso en Stanleyville, donde pide independencia inmediata y el inicio de las negociaciones. Fiel a su discurso punzante, Lumumba insiste en un lema: "La independencia no se recibe, se conquista. Se arranca".

Martirio en prisión y victoria en la negociación
Si algo le falta a Lumumba para redondear su perfil de líder congoleño es una pequeña dosis de martirio que le iguale a Kalonji y Kasavubu, que sí han sido encarcelados por los belgas. Por aquel entonces, Lumumba es todavía un hombre con estrella acostumbrado a que todo le venga rodado. Tras una jornada de represión que deja 30 muertos, el 31 de octubre, en Stanleyville, el líder del MNC es detenido. Durante dos meses, Lumumba toma aire y fuerza antes de encarar el tramo final de la independencia.  En ese lapso de tiempo, las elecciones sonríen al MNC, que se confirma como primer partido nacional, a pesar de la ausencia de Lumumba.

Por su parte, Bruselas traza una nueva línea a seguir. A mediados de diciembre, Balduino embarca rumbo a la colonia para convocar una mesa redonda que tendrá lugar en Bruselas durante el mes de enero de 1960. La recepción del pueblo congoleño al monarca vuelve a ser notable, especialmente gracias al rumor extendido por el MNC que afirma que la visita real tiene como objetivo liberar al líder panafricano: "Balduino viene a liberar a Lumumba".

La mesa redonda se celebrará entre el 20 de enero y el 20 de febrero. Sin embargo, Lumumba no será liberado hasta el 26 de enero, gracias, en parte, a un abogado facilitado por Mobutu, un hombre todavía fiable para el MNC. A su llegada a la capital belga, Lumumba dirá con tono presuntuoso: "He sido golpeado y torturado, pero perdono a los belgas".

Tshombe, el líder del secesionismo de Katanga se convertirá en un factor decisivo del fracaso del proceso de independencia. Su figura está controlada por el capital minero belga y por los propios EEUU.
Además, su retraso no influye en absoluto en el papel de Lumumba en la mesa redonda ya que sus tesis de un Congo unido son bien recibidas y resultan exitosas. Incluso se permite el lujo de descalificar a los consejeros blancos que manejan cual marionetas a ciertos líderes tribales, especialmente en el caso del líder katangués Tshombe, un mercader metido a político cuyo partido está creado y sostenido por la empresa belga Unión Minera. Será Tshombe quien acuse con fuerza y mala voluntad a Lumumba de "comunista", algo que era sinónimo de enemigo a destruir por parte de Occidente en aquellos años de Guerra Fría.

Para mayor agrado de Lumumba, el frío Kasavubu comete un error de cálculo. En medio de las negociaciones, abandona Bruselas y marcha a París para ofrecer una rueda de prensa criticando el proceso. No sólo no tiene ninguna repercusión en el Congo, sino que allana el camino a Lumumba, que se confirma como el único hombre con proyecto de país. Se convocan elecciones legislativas y se pone fecha a la independencia para el 30 de junio.

Elecciones y proclamación de independencia
Todas estas sensaciones se plasman en las elecciones de mayo de 1960, donde el MNC y sus aliados arrasan. El resto de líderes de la independencia se conforman con obtener buenos resultados entre sus gentes, pero Lumumba es el único que vertebra el país. Aquí la tabla con los resultados de las elecciones.
Aunque las fuentes varíen en el resultado exacto de las elecciones, queda claro que Lumumba y sus aliados (color rojo) son los indicados para liderar el país. Especial mención a Gizenga, quien se convertirá en el sucesor de Lumumba a la muerte de éste, liderando a la región oriental contra el giro de la política congoleña.

La aritmética electoral dejaba en Kashamura, que tenía su base en la región oriental de Kivu, la decisión final de quién contaría con apoyos suficientes para formar gobierno. El líder de la CEREA se inclina de manera natural hacia el lado de Lumumba, aunque en un principio los belgas tratan de obviar este hecho proponiendo a Kasavubu configurar un gobierno imposible. Finalmente, será Lumumba el primer presidente de Gobierno del Congo mientras que deja la presidencia de la República al rey Kasa. Con este movimiento, se concreta la alianza de Lumumba con el escorpión, encarnado por el líder de la ABAKO, en cuya naturaleza está picar a la rana que le ha ayudado a cruzar el río como ocurre en la famosa fábula.

La ciudad de Leopoldville se engalanará, pues, para recibir una vez más al rey Balduino. Es el fin de una época. Para finales de 1960, casi todo África ha conseguido la independencia, pero es bien sabido que el trozo de tierra que toma el nombre de Congo sigue siendo muy apetitoso. Y ello ya se ve nítidamente en los días previos a la proclamación de la independencia. Los belgas han enviado más tropas al país para proteger a los asustados blancos, han dificultado el gobierno de Lumumba, la secesión de Katanga está al caer... Incluso Ileo, otrora colaborador del MNC y ahora experto en democracia, se suma a la incipiente campaña anti-Lumumba. "Él es el fin de la democracia y usted lo sabe. Si no le retiráis la misión de formar gobierno, lo matamos en 48 horas", le dirá Ileo al ministro belga del Congo, Ganshof Van de Meersch.

Crisis de gobierno 
La polémica en torno al discurso de Lumumba el día de la proclamación de la independencia comentado al inicio del artículo no será nada comparado a lo que ocurrirá los próximos días. Una semana después de los fastos, estallará una revuelta de militares congoleños irritados por la preponderancia y los salarios de los parlamentarios. El Ejército empieza a quebrar el frágil Estado congoleño. Hay que añadir que muchas de estas protestas estaban incentivadas por multitud de agentes extranjeros recién llegados al país con el objetivo de desestabilizarlo.

Por todo el país, escuadrones de paramilitares belgas toman posiciones, especialmente en el estado de Katanga. Los belgas descubren bien pronto sus cartas cuando intervienen militarmente Elisabethville, capital de Katanga, el 9 de julio. Tshombe les extiende una alfombra de sumisión y agradecimiento. Tanto es así que dos días después proclama la secesión de Katanga para agradar a la Unión Minera belga, que no está de acuerdo con eso de repartir las riquezas del Congo entre los congoleños.

El nefasto papel jugado por la ONU y su secretario general, el señor Hammarskjold, sellará el destino de Lumumba y su gobierno. 
A partir de aquí, se va a producir un teatro aborrecible entre los actores internos y externos del Congo. Entra en escena la ONU, con su secretario general Hammarskjold a la cabeza, que se dedicará a entorpecer y torpedear al gobierno legítimo de Lumumba en su lucha por la unidad territorial. Lumumba se enfrentará ante la conducta hipócrita de la ONU y rompe relaciones con Bélgica a mediados de julio.

El propio líder congoleño empieza a sentirse cansado y a agriar su carácter. Junto a Kasavubu inicia una gira por el país para reconducir la situación y pacificar a la población, que empieza a perseguir a todo lo que parezca belga. A su llegada a Elisabethville, su avión no podrá tomar suelo a petición del vil ministro del Interior de Katanga, Munongo. Aturdido e impotente, Lumumba espetará al piloto: "¡Ponga rumbo ahora mismo a Moscú!"

Entre el 23 de julio y el 8 de agosto, Lumumba inicia una gira por varios países del mundo –Ghana, Túnez, Marruecos, Guinea, Reino Unido, EEUU, Canadá...– que se salda de manera positiva. Es recibido con honores de presidente de un país y multitudes le aclaman allá donde va. Es un chute de optimismo para encarar la que será su última batalla. Sin embargo, a escondidas, cual cobardes, EEUU va a decidir dar el visto bueno a la eliminación de Lumumba y envía a un agente reputado para la misión, Frank Carlucci, quien llegaría a ser secretario de Defensa con Reagan.

A imitación de Katanga, el 8 de julio, el abyecto Kalonji funda el Estado minero del Kasai del Sur, un minúsculo trozo de tierra al norte de Katanga repleto de diamantes. Durante el mes de agosto, el gobierno mantiene el rifirrafe con la ONU a cuenta de los soldados blancos que pueblan los cascos azules, ya que Lumumba tan solo confía en los cascos azules ghaneses y marroquíes, países que siguen apoyándole.

Tras concluir la conferencia panafricana organizada en Leopoldville a finales de agosto, llega septiembre. La conferencia ha sido el último gran acto de masas de Lumumba, que recibe cinco días más tarde, el 5 de septiembre, la picadura envenenada del escorpión Kasavubu. El líder bakongo ha acudido a la radio principal del país a anunciar la destitución de Lumumba y le da su puesto al arribista Ileo, que cumple su sueño de dirigir el Congo. Poco le durará la alegría al pobre. Un golpe mayor se acerca por detrás y viene uniformado y con fusil.

Dos imágenes de Mobutu, quien dará la puñalada definitiva a Lumumba, que había sido su adalid. "No tengo nada personal contra él", dirá tras el golpe de septiembre.

Mobutu y el Ejército entran en escena
A la destitución de Lumumba por Kasavubu le sigue una intervención temeraria del legítimo presidente, quien se enfrenta a los militares que ocupan la radio desde la que ha hablado Kasa. Ahí, Lumumba tilda de traidor al jefe de Estado. Seguirán unos días tensos pero sin noticias. Kasavubu se ha refugiado con su primo en el Congo francés, bien resguardado también por la potencia francesa, que sigue manejando al abate Youlou. El 14 de septiembre, Mobutu, ascendido previamente por Lumumba a coronel del ejército, neutraliza las instituciones políticas: "Opero una revolución pacífica, para dejar a todos tiempo de reflexión y se apacigüe la situación".

Mobutu sigue órdenes de agentes extranjeros al servicio de los occidentales. Él no posee el coraje ni el talento para llevar a cabo semejante operación, aunque, eso sí, tiene influencia en el ejército nacional, que no es poco. En un principio, se puede pensar que Mobutu no tenía malas intenciones personales contra Lumumba, tal y como alegará, pero lo cierto es que acaba de ponerle a su antiguo líder las esposas que llevará hasta su muerte, que ya se intuye próxima. Más tarde, cuando sea dictador del país y sienta su conciencia carcomida, Mobutu se intentará apropiar de la imagen de Lumumba poniéndole su nombre a Elisabethville, la actual Lumumbashi

En Leopoldville se constituye un Colegio de comisarios generales para dirigir el país. En un principio, tratan de acercarse a Lumumba, pero éste rechaza semejante falsedad. Todavía vive en su residencia vigilado por soldados de la ONU y del ejército congoleño, aunque ocasionalmente sale a la calle a sentir el apoyo de gran parte de la población. Mientras, en el resto del país, los distintos bandos se configuran en lo que es ya una guerra civil.

De un lado, tenemos a la dupla Mobutu-Kasavubu dirigiendo lo que queda de gobierno central; luego están las regiones secesionistas del sur –Katanga y Kasai del Sur–, donde se están produciendo limpiezas étnicas de manera descontrolada; y por el este tenemos al gobierno de Gizenga, que desde Stanleyville trata de continuar el legado de Lumumba junto al tío de éste, Víctor Lundula, ahora jefe del Ejército oriental.
Situación del país desde finales de 1960 hasta entrado 1961. El gobierno de Gizenga va a obtener importantes triunfos que darán esperanza a Lumumba, que sabe que su vida depende de poder llegar zona roja.
Ello motiva a Lumumba a emprender su última aventura. Decide huir de noche junto a su familia y dos colaboradores suyos, Okito y M´Polo. Por unos días parece posible la hazaña pero, finalmente, el 1 de diciembre, será detenido. Tiene el tiempo necesario para poner a salvo a sus familiares, aceptar su negro destino y preguntarse sobre el futuro de sus hijos: "¿Dónde irán a hacer sus estudios? Me gustaría que aprendieran inglés. ¡Me hubiera gustado tanto conversar más con ellos!"

Muerte de Lumumba
Es encerrado en la prisión de Thysville, cercana a la capital. Tratado con cierto respeto por la soldadesca, Lumumba sigue teniendo algo que le hace peligroso. Su prestigio se mantiene intacto, y sus sucesores Gizenga y Lundula siguen cosechando éxitos militares para vergüenza de Mobutu, que se revela como un pésimo estratega. Incluso se insinúa un motín en la prisión que le puede abrir las puertas de la libertad, pero el levantamiento es apaciguado por los políticos capitalinos. Poco a poco, Lumumba acepta su destino: "Si muero será porque un hombre blanco habrá armado a un hombre negro".

Lumumba detenido junto a Okito, a la derecha de la imagen.

En Lepoldville están nerviosos. Quieren quitarse de en medio a Lumumba pero no quieren mancharse las manos con sangre de héroe. Así, optan por enviarlo a Katanga en un siniestro vuelo donde él y sus compañeros son apalizados hasta casi morir. Al llegar a Elisabethville, el matón de Tshombe, Godofredo Munongo, tendrá la oportunidad de saciar su sed de sadismo. Ante un hombre medio muerto, pero aún digno según los testigos, Munongo vocea palabras de odio: "Y bien, ¿sigues siendo invulnerable? ¿Sigues escupiendo las balas?". A continuación, hunde la bayoneta lentamente entre las costillas. Un agente belga –uno de los muchos que había en Katanga– le da el tiro de gracia.

Mucho se especuló sobre las circunstancias exactas de su asesinato. De hecho, pasó un mes antes de que se confirmara la muerte de Lumumba, Okito y M´Polo. Tshombe, que no dejaba de ser  un simple vendedor sin escrúpulos, tampoco quería jactarse de haber asesinado a un líder tan reconocido, por lo que contó la historia de que los tres arrestados habían permanecido en prisión hasta que un mal día lograron escapar, siendo linchados y asesinados por los lugareños del primer pueblo al que llegaron. Nadie lo creyó, pero algo había que inventar.

Según la versión más extendida, los asesinos de Lumumba disolvieron el cuerpo en ácido y esparcieron los restos para que nunca ningún congoleño o africano pudiera visitar la tumba del más importante padre del país y de uno de los hermanos más destacados del continente. En el año 2001, el parlamento belga reconoció su responsabilidad en el final de Lumumba y esbozó una leve petición de perdón. Un poco tarde, quizás.

Todavía resuenan las palabras llenas de tristeza del egipcio Nasser, del filósofo francés Sartre o del líder argelino Ben Bella, quienes creían que la muerte de Lumumba daría más fuerzas a la lucha por la uhuru (libertad , en swahili) del Congo y África, que la victoria era inevitable. No fue del todo cierto. A veces, una personalidad concreta puede y debe cambiar el rumbo de la Historia. De igual manera, una muerte puede esfumar todas las esperanzas. Ese fue el caso de aquel Congo brillante y prometedor que nunca fue. Y esta ha sido, a grandes rasgos, la historia de quien más luchó por lograrlo.
"No me llores, compañera. Yo sé que mi país, que tanto sufre, sabrá defender su independencia y su libertad. ¡Viva el Congo! ¡Viva África!"
                                                         Carta de despedida de Lumumba a su mujer Pauline 

sábado, 3 de junio de 2017

Medios españoles no contrastan información y atacan a Nicolás Maduro con vídeo manipulado por la oposición venezolana

En este breve artículo vamos a exponer un caso flagrante de manipulación sobre Venezuela que se ha podido ver estos días en diferentes medios de comunicación españoles, en el que se han utilizado unas declaraciones televisadas del Presidente electo de Venezuela Nicolás Maduro, en las que hablaba sobre una próxima campaña de recogida de firmas relacionado con el proceso constituyente que está en marcha en el país latinoamericano, y en las que hacía referencia irónica a un tuit escrito días antes por un líder de la oposición. Vayamos a los hechos:

El pasado 31 de mayo de 2017, el diputado opositor Freddy Guevara, conocido por instigar hechos violentos durante las manifestaciones en contra del Gobierno Bolivariano (Ver vídeos) publicaba este tuit en el que hacía gala de su ignorancia y en el que hablaba de "5 puntos cardinales".


El tuit en cuestión fue objeto de bromas y mofa en todo el país. Unos pocos días más tarde, Nicolás Maduro se sumaba a esta oleada de bromas y durante una retransmisión televisiva en la que se abordaban diferentes temas relacionados con el proceso constituyente que está en marcha en Venezuela, hacía un comentario jocoso y en tono irónico, parafraseando al opositor Freddy Guevara.

VÍDEO COMPLETO

video

Miguel Otero, Director del diario "EL NACIONAL", uno de los principales periódicos de Venezuela, privado y de editorial radicalmente opositora, cosa que desmiente que en Venezuela no haya libertad de prensa, publicó un en su cuenta de twitter un fragmento editado y cortado del vídeo que acabamos de ver, sacando las palabras de Maduro de su contexto, y dando a entender que el Presidente era el responsable del error de los puntos cardinales.

A continuación vemos el vídeo editado subido por el Director de "EL NACIONAL" y su tuit.

video


Como hemos mencionado en otros artículos, los medios internacionales acostumbran a repetir sin contrastar las afirmaciones de voceros de la oposición venezolana dando por ciertos hechos que, en muchas ocasiones, son manipulaciones, visiones tendenciosas, o simples opiniones particulares. En este caso no ha sido diferente y enseguida, varios medios de comunicación españoles se hacían eco de esta información manipulada por Miguel Otero y trataban a Maduro de ignorante e inculto. Cosa que por cierto, no hicieron días antes con el tuit del "metepatas" original, Freddy Guevara.



Evidentemente han sido miles de personas las que, confiando ingenuamente en la profesionalidad de estos medios, han difundido estas pseudo-noticias y se han atrevido a calificar de ignorante a Nicolás Maduro sin ser conscientes de que los ignorantes en realidad eran ellos. Uno de los casos más llamativos es el del Director de Human Rights Watch en su sección para América, José Miguel Vivanco, que publicaba este tuit en su cuenta.


Afortunadamente hoy en día las redes sociales nos permiten acceder a la información completa que hace unas décadas nos habrían ocultado con éxito. Si nos mienten con cosas tan simples como estas, ¿Por qué íbamos a creerles en asuntos más complejos acerca de Venezuela?¿Qué credibilidad tienen organizaciones como HRW cuando no son capaces ni de comprobar algo tan sencillo como el caso que acabamos de ver?

Todos ellos tienen intereses económicos en Venezuela y llevan utilizando estos métodos de manipulación desde que Hugo Chávez fue elegido Presidente de forma democrática. Este caso debería servir para abrir mentes y hacer reflexionar a quienes siguen creyendo todo lo que cuentan sobre Venezuela.

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miércoles, 26 de abril de 2017

Antonio Gramsci, vida y tiempo de un revolucionario


Hace 80 años, el 27 de abril de 1937, fallecía Antonio Gramsci tras pasar diez tortuosos años en las cárceles de la Italia de Mussolini. Tenía 46 años y la salud de alguien de 90. Acababa de salir en libertad y planeaba pasar el resto de sus días en su querida Cerdeña, junto a su anciano padre y la parte de familia que aún vivía en la isla. Sin embargo, su cuerpo no aguantó más sufrimiento y murió en Roma antes de embarcar. Es en la Cittá Eterna donde reposan sus restos, en el cementerio protestante, última morada para extranjeros –sobre todo ingleses– y ateos irredentos que fallecen en la capital italiana. Gramsci no conocía Dios y a esas alturas de Historia el fascismo se había encargado de hacerle sentir extranjero en su propio país. A su entierro tan sólo acudieron dos personas, su hermano Carlo y su cuñada Tatiana.

A pesar del desamparo sufrido en sus últimos días, la figura de Antonio Gramsci no ha hecho más que agigantarse con el paso del tiempo, alzándose como uno de los teóricos más prestigiosos e influyentes que ha dado el marxismo heterodoxo. Así, y aprovechando los 80 años de su desaparición física, UDEMC se ha propuesto realizar dos artículos sobre el genio sardo. Este primero tendrá un tono biográfico y el segundo tratará de resumir y analizar su pensamiento político.

Obstáculos desde la infancia
Gramsci nació en Cerdeña el 22 de enero de 1891 en el seno de una familia de clase media. Su padre, Francesco "Ciccillo" Gramsci, provenía de una familia de militares de la Campania* y había iniciado estudios para abogado, lo que en aquella época te facilitaba un puesto de funcionario como la oficina del registro. La madre de Antonio, o Nino, como se le decía con cariño en casa, se llamaba Peppina Marcias y provenía de una familia de clase algo más baja, aunque leía con voracidad –cosa rara en una mujer entonces– y vestía bien, "a la europea", que se decía. Se casaron, tuvieron siete hijos entre 1884 y 1897 –siendo Nino el cuarto– y se establecieron en la pequeña localidad de Ghilarza, donde permanecieron para siempre. 

Pero, ¿cómo era el pequeño Nino? Las crónicas relatan que fue un bebé y un niño bello, de abundante cabello rizado claro y unos ojos azules que conservó toda la vida. Sin embargo, a los pocos años, su columna vertebral empezó a deformarse, surgiéndole una incipiente chepa en la espalda y un abultamiento en el pecho que marcarían su aspecto para siempre. Antonio no sobrepasará nunca el metro cincuenta de altura y vivirá lastrado por una salud casi siempre frágil.

Cuando Gramsci tenía nueve años, su padre fue condenado a cinco años de prisión acusado de desfalco en su oficina del registro. La verdad era que Ciccillo había mostrado su apoyo a una candidatura electoral no del gusto del establishment local, algo poco deseable en una isla en la que los caciques campaban a sus anchas y tomaban nota de quiénes eran sus oponentes políticos. Esta circunstancia marcará a Nino y a su familia, que vivirá tiempos de auténtica miseria. Ya de mayor, Gramsci agradecerá y admirará con fervor de hijo los enormes sacrificios que llevó a cabo su madre entonces, y siempre guardará con ella una relación especial.

La mala situación económica familiar obligará a Nino a aparcar los estudios –donde mostraba ya sus aptitudes intelectuales– y a trabajar en el catastro junto a su hermano mayor Gennaro. Dicha experiencia laboral, tan precoz y forzada, hará surgir en el chico Gramsci el sentimiento de injusticia social al ver cómo los niños ricos continuaban sus estudios con normalidad. A pesar de su fragilidad física, que favoreció siempre una cierta timidez, Nino fue un niño vital, al que le gustaba jugar, disfrutar de la naturaleza y que desarrolló desde bien pronto la pasión por la lectura.

El pequeño Nino
Comienzo de politización: el sardismo
A principios de siglo XX, Cerdeña está que arde. La que parecía una isla marginada y con características sociales y económicas del agrario Mezzogiorno** empieza a albergar a pequeños grupos de obreros socialistas en las minas de Buggerru, donde las condiciones de trabajo y vida son inhumanas. Será allí donde tendrá lugar en 1904 una terrible represión que dejará tres muertos y once heridos. Fue el principio de una serie de protestas populares espasmódicas y tendentes al caos y al vandalismo, fruto ésto de la inexistencia de formas de organización obreras avanzadas como las que había en el norte industrial.

En la primavera de 1906, la tensión aumentó nuevamente debido a la indiferencia de los gobiernos centrales ante las peticiones de las masas empobrecidas de la isla. Los gobernantes italianos de aquella época podían asimilarse a los de la Restauración española, mezcla de conservadores y liberales. Miles de soldados venidos de la Italia continental darán a Cagliari el aspecto de una ciudad sitiada, caldo de cultivo inmejorable para el surgimiento del sardismo, ideología regionalista que rechazaba la situación de sometimiento que sufría Cerdeña a manos de los gobiernos centrales. Esta ideología relajaba las tensiones de clase en el interior de la isla y caló en muchos sardos, incluido el joven Gramsci.

Tras la salida de prisión de su padre, Nino retomó sus estudios, esta vez en Cagliari, preparándose para una futura carrera universitaria. Vivirá con su hermano Gennaro, quien ya politizaba a su hermano pequeño cuando le enviaba desde el servicio militar en Turín ejemplares de publicaciones socialistas. Estas dos vertientes, el socialismo marxista y el sardismo, marcarán el pensamiento de Gramsci en aquellos primeros años de acercamiento a la política. Además, será entonces cuando hará sus primeros pinitos como periodista trabajando como corresponsal rural para el periódico de un profesor con el que se profesaba una admiración mutua.

Situación de Ghilarza, pueblo natal de Gramsci.
1911 es el año del cenit del sardismo para el joven Antonio Gramsci, que malvive en Cagliari en condiciones económicas paupérrimas, inconveniente que se hará crónico en toda su época de estudiante, tal y como atestigua la correspondencia que Nino mantenía con su familia suplicándole mayor apoyo. Una epidemia de meningitis devastaba por entonces Cerdeña ante la pasividad continental, lo que popularizará el grito sardo de "Al mar con los continentales", al que el propio Gramsci se suma con su singular pasión. Aunque es también en ese año cuando se puede leer sus primeros textos de influencia marxista:
La revolución francesa abatió muchos privilegios, liberó a muchos oprimidos, pero no hizo más que sustituir el dominio de una clase por otra. (...) La humanidad tiene necesidad de un nuevo bautismo de sangre para cancelar muchas de estas injusticias.
De esta manera, con un importante sentimiento anti-continental y el marxismo incubado en algún lugar de su cerebro, será como el joven Antonio llegará a Turín. Allí estudiará gracias a una beca de la que también se beneficiará otro joven sardo al que Gramsci no conoce aún y que responde al nombre de Palmiro Togliatti, que algún día se convertirá en el secretario general más duradero del Partido Comunista Italiano (PCI).

Turín: años de formación y penurias
Gramsci pasó algunos de los peores momentos de su vida durante los primeros tiempos de su andadura como estudiante en Turín. Matriculado en la Facultad de Letras, en la sección de Filología Moderna, muy pronto empezó a ganarse el cariño de los profesores lúcidos que ya vislumbraban la inmensa inteligencia y el gran potencial de lingüista que atesoraba el joven Antonio, especializado en investigar la lengua sarda. Sin embargo, la miseria, el frío, la desnutrición en la que vivía acabó afectando su frágil salud, provocándole horribles dolores de cabeza y otros síntomas. "Durante meses dejé de hablar; cuando hablaba, equivocaba las palabras", escribió Gramsci sobre aquellos momentos.

De hecho, llegó a recibir un permiso para no presentarse a ciertas rondas de exámenes, tiempo durante el cual se le recortaba la subvención de setenta liras mensuales que apenas le daba para vivir. Llegado el momento de examinarse, Gramsci solía sacar con buenas notas dichos compromisos, pero la escasez de recursos amenazaba con incapacitarle definitivamente para esfuerzos intensos como el estudio o el trabajo. Desde Cerdeña, su familia no era capaz de ayudarle mucho, pues el sueldo del padre apenas daba para mantener las bocas que todavía vivían en el nido familiar.

La mala salud le impedía cultivar mejor las pocas amistades que mantenía en la industrial ciudad del norte de Italia. Sin embargo, esos contactos acabarían siendo a la postre decisivos en el trascurrir de la vida de Gramsci. Además de acercarse al otro joven sardo de apellido Togliatti, no muy ligado a la política por entonces, Antonio se hará amigo de Angelo Tasca, de un año menos que él, que manifestaba un notable interés en el socialismo. Aunque el sardismo todavía impregnaba enormemente su pensamiento político, el joven Gramsci ya apuntaba hacia ideas de izquierda. Como escribiría Togliatti sobre el Antonio de aquella primera época turinesa:
Cuando vino de Cerdeña, Gramsci ya era socialista. Quizá lo era más por el instinto de rebelión del sardo y por el humanitarismo del joven intelectual de provincias que por la posesión de un sistema de pensamiento completo.
El pensamiento de Antonio a principios de su estancia en Turín todavía estaba marcado por el filósofo Benedetto Croce (1866-1952), que le dejaría el poso de ligero idealismo que convertiría al Gramsci pensador en un marxista heterodoxo. El Partido Socialista Italiano (PSI), al igual que otros partidos socialdemócratas europeos entonces, poseía una visión positivista que confiaba en que el futuro pertenecía sí o sí a los obreros, inculcando un espíritu conformista y de cierto desprecio a la Italia del sur en la clase obrera del norte. Evidentemente, Gramsci aborrecía de dichas influencias criticando el economicismo del PSI y el regionalismo de los campesinos de Mezzogiorno.

Con la invasión a Libia como trasfondo, 1913 causó un fuerte impacto en Gramsci, que cumplía 22 años. De un lado, en Turín, obreros de la industria automovilística (Fiat, Lancia y Spa) iniciaron una victoriosa huelga de casi cien días; por el otro lado, Cerdeña vivió las primeras elecciones por sufragio universal de su historia. Ver a las masas sardas participando en política, el crecimiento del PSI y la actitud de las clases propietarias locales, que habían hecho las paces con el Gobierno y centraban sus ataques sobre los socialistas, acabó virando el pensamiento de Gramsci hacia una adhesión definitiva al socialismo marxista. Abandonaba en gran medida el sardismo como ideología primordial y regresaba a Turín con vistas a afiliarse al PSI.

Factoría de Fiat en Turín.
Inicios en el PSI y en el periodismo
Para 1914, y según su camarada Angelo Tasca, Gramsci ya es un activo militante del PSI. Pero algunas cosas siguen sin cambiar en su vida. La pobreza sigue maltratando su salud física y mental. Una aguda crisis nerviosa le apartará definitivamente de los estudios en la primavera de 1915, momento tras el cual se dedicará exclusivamente a la política y al periodismo. Precisamente ha empezado a escribir en una publicación llamada Il Grido del Popolo a la vez que lee la publicación referencia del socialismo italiano Avanti!, dirigida por un tal Benito Mussolini.

Corrían años violentos en Europa. La Primera Guerra Mundial iniciada en 1914 desangra a los pueblos europeos y despierta a la burguesía de sus sueños de La Belle Époque. Las esperanzas del liberalismo y del positivismo se pudren en los campos de guerra franceses, en las trincheras malolientes y en las masacres industriales que por primera vez practican las potencias europeas. Las socialdemocracias, borrachas de nacionalismo, son las primeras que se sitúan al servicio de sus patrias votando a favor de la guerra. Los muertos los pondrán las clases populares enviadas a la carnicería. No será exactamente el caso de Italia. El país transalpino no se se sumará a la guerra hasta avanzado 1915 y a ello se opondrá el PSI, partidario de la no intervención. Mussolini, que ya empieza a mostrar su verdadera catadura moral, escribirá a favor de la guerra, lo que le costará ser expulsado del entorno socialista.
Es durante la guerra cuando surge el Gramsci periodista, siendo reconocido como la revelación del periodismo socialista del momento. En su estilo de escritura hay algo de la mayéutica socrática, un alto componente pedagógico y una ironía mordaz que le caracterizará por largo tiempo. En su sección Sotto da Mole realiza crítica teatral y social, trascribe sus pensamientos y ensaya panfletos. Todavía no se sabe si Gramsci está preparado para ser un gran líder político, pero ya se advierte su talento a la hora de pensar y hacer pensar. Su labor de educador se extiende a las conferencias que imparte y a una costumbre que se acabará convirtiendo en un rasgo de Gramsci: los paseos nocturnos que da junto a adolescentes socialistas en los que reflexiona sobre política, cultura, arte... El todavía joven Gramsci empieza a levantar cabeza tras años tan duros.

A finales de 1917, algo estremece al mundo. En la Rusia zarista, un grupo de intrépidos políticos bolcheviques encabezan la primera revolución proletaria de la Historia. Un hecho sin precedentes que fascina a Gramsci, cuya generación de socialistas italianos empiezan a distanciarse de la facción más reformista del PSI. La Revolución Rusa inspirará al movimiento obrero de Turín a alzarse construyendo barricadas en protesta por la carestía de pan y la sangrienta guerra mundial. El lema es de una claridad meridiana y algo inocente: "Hacer lo mismo que en Rusia". La durísima represión causa 50 muertos y 200 heridos. El gran número de detenidos entre los dirigentes socialistas de la ciudad permitirá a Gramsci ocupar por primera vez un cargo político al formar parte del comité provisional.

El 24 de noviembre de 1917, Gramsci firmará el editorial de la edición nacional de Avanti! con el polémico nombre de La revolución contra El capital, en alusión a la obra de Marx. En él, el político sardo ajusta cuentas contra ciertos dogmatismos del marxismo ortodoxo criticando las visiones deterministas, mecanicistas y positivistas tan en boga en el movimiento socialista de la época. Y es que algunas voces criticaban el exceso de audacia de aquellos bolcheviques y de su líder Lenin, que osaban contradecir al propio Marx al no permitir consolidarse a la frágil democracia liberal-burguesa surgida tras la revolución de febrero del 17. Básicamente, Gramsci reivindicaba, en un tono voluntarista y algo idealista, la capacidad de los bolcheviques de hacer cambiar la Historia mediante la acción del hombre, saltándose las etapas previstas por los manuales marxistas y sin esperar a que las transformaciones vinieran sólo por la evolución de los hechos económicos y las condiciones materiales.

Los años de L'Ordine Nuovo y la radicalización
Tras la contienda mundial, imbuidos del espíritu revolucionario soviético, los obreros de toda Europa se lanzan a una oleada de movimientos de carácter más o menos revolucionario. Los más importantes de ellos, todos fracasados, fueron la revolución espartaquista alemana liderada por Rosa Luxemburgo, la revuelta socialista de Baviera y la efímera república soviética de Hungría. Incluso en España se vivieron luchas obreras de extrema dureza. En el caso italiano, tuvo lugar el biennio rosso o bienio rojo, y su epicentro fueron las fábricas de automóviles de Turín.

Los cuatro fundadores de L'Ordine Nuovo: Gramsci y la triple T
A finales de 1918, Il grido del Poppolo, donde escribía Gramsci, deja de publicarse, dando paso a un nuevo semanario que el propio Gramsci fundará junto a sus compañeros socialistas, las tres Ts: Togliatti, Tasca y Terracini. La publicación se llamará L'Ordine Nuovo y se convertirá en la referencia periodística de las oleadas del movimiento obrero turinés, casi siempre más avanzado que el del resto de Italia. Ya a finales de 1917, Gramsci había escrito y publicado su primera obra de pensamiento importante, el folleto de cuatro páginas llamado La Cittá Futura. Se estaba forjando el Gramsci pensador.

Por entonces, y usando como referencia a la Revolución Soviética, Gramsci busca posibles paralelismos entre su país y Rusia, entre la manera de organizarse de los obreros turineses y los de San Petersburgo. En el contexto de las movilizaciones obreras del bienio rojo, Gramsci advierte que el equivalente italiano de los soviets rusos –consejos obreros– son las comisiones internas, organizadas por los obreros sindicalizados. Su propuesta es que los consejos de fábrica estén formados también por obreros anarquistas y católicos. El nulo anticlericalismo será una constante en la teoría y praxis gramscianas. En cierta medida, Gramsci opina que estos consejos tendrían una función ofensiva, de apropiación de poder desde abajo, mientras que los sindicatos poseen una naturaleza defensiva. Muy pronto, los ordinovistas serán bien acogidos por los obreros más politizados, que les invitarán a las fábricas para realizar charlas y celebrar asambleas.

A principios de septiembre de 1919, tras un verano de intensa propaganda, empezaron a formarse los primeros consejos de fábrica en las industrias de Fiat. George Sorel, veterano sindicalista francés y filósofo, aplaudió con entusiasmo diciendo que "la experiencia que se está realizando en las fábricas de la Fiat tiene más importancia que todos los escritos publicados bajo los auspicios de Neue Zeit***", en un claro desprecio hacia los socialdemócratas alemanes y, por ende, hacia los sectores más derechistas del PSI, que veían a los ordinovistas como unos anarcosindicalistas exaltados.

La tensión entre sectores del socialismo italiano, que empezaba a ser palpable, se atisbó en las primeras elecciones de la posguerra, celebradas en noviembre de 1919. Del 5 al 8 de octubre, se celebró un congreso en la ciudad de Bolonia, en la Emilia Romagna. De las tres corrientes principales que había en el seno del PSI, todas ellas manifestaron su adhesión a la recién nacida Tercera Internacional creada por la URSS. Entonces, ¿en qué se diferenciaban las tres corrientes?


En la izquierda del todo, procedente de Nápoles, el volcánico Amadeo Bordiga lideraba a los abstencionistas, contrarios a participar en procesos electorales. Además, defendían la expulsión de los sectores reformistas, liderados por Turati, y eran partidarios de cambiar el nombre del partido para denominarse Partido Comunista. En medio de las dos corrientes mencionadas aparecen los maximalistas, cuya cabeza reconocible es Serrati, partidarios de participar en las elecciones y mantener la unidad del bloque socialista. Además, los maximalistas entendían que la violencia era legítima para enfrentarse a las violencias burguesas.

El grupo de L'Ordine Nuovo se había acercado al bloque de Serrati, aunque, en líneas generales, todavía eran unos marginales y sus intentos por organizar las revueltas de los consejos de fábrica eran incomprendidos por las tres corrientes, cuando no despreciados. Como dijo Serrati en esa línea con la retórica radical que caracterizaba a los maximalistas: "La dictadura del proletariado es la dictadura consciente del PSI". Fue el propio Serrati el gran vencedor del congreso mientras que los abstencionistas de Bordiga quedaron en franca minoría. Así, los ordinovistas de Gramsci acabaron acercándose un poco a los bordiguistas, a pesar de que los turineses no descartaban la participación electoral. Se estaba gestando el futuro PCI.

Fracaso del bienio rosso y ruptura del PSI
1920 es un año clave para Turín y el movimiento consejista que la industria de la ciudad había engendrado. En abril, hasta 500.000 obreros del Piamonte llegarán a estar en huelga, pero el movimiento quedará aislado en esa región y pocos en Italia seguirán su ejemplo. El propio PSI, que tenía previsto celebrar su Consejo Nacional en Turín, decide organizarlo finalmente en Milán, gesto simbólico de la incomprensión que los ordinovistas generaban en el resto de socialistas.

La lucha obrera de la primavera del 20 acabará en unas tibias mejoras laborales para los obreros de la región, que se sienten amargamente derrotados. En el propio grupo turinés se hacen patentes las divergencias. En el I Congreso de la Cámara de Trabajo celebrado en Turín serán aprobados los informes de Angelo Tasca, contrarios a los del resto de ordinovistas. Pocos meses después, Tasca dejará de escribir en el L'Ordine Nuovo. En pocos meses, la acelerada y tensa situación política y social ha dividido al movimiento socialista, le ha hecho acobardarse ante el empuje de los obreros turineses –afiliados sentimentalmente al anarcosindicalismo– y amenaza seriamente con escindir al PSI de manera abrupta. El esquema de abajo trata de resumir esta caótica situación:


En agosto, el sector de Togliatti y Terracini se hará mayoritario en Turín siendo nombrado el propio Togliatti jefe de sección.  Un último intento de movilización obrera en otoño de ese año 1920 unirá por momentos a las corrientes turinesas, pero su fracaso hará volver a crujir la ya frágil unidad, ante el deleite de la reacción burguesa, que se frota las manos y prepara el contraataque. Los fascistas, engendros ideológicos que han servido como matones durante el bienio rojo para atemorizar a los obreros, empiezan a tomar fuerza política liderados por el abyecto Mussolini. El clima de violencia anti izquierdista será una constante en Italia por décadas.

La III Internacional parece apoyar la escisión de los comunistas del PSI, a la vez que aclama los informes que presentan lo acontecido en los movimientos consejistas de Turín defendidos por Gramsci. Este espaldarazo no esconde que en un futuro PCI serían los bordiguistas los mayoritarios, algo de lo que Moscú desconfía por el izquierdismo visceral y ardiente del propio Bordiga. Así se llegará al Congreso del PSI de Livorno en enero de 1921. Los reformistas de Turati quedarán en franca minoría (15.000 votos) mientras que los comunistas serán segundos (casi 60.000 votos) por detrás de los ahora denominados "comunistas unitarios" de Serrati, partidarios de la unidad a ultranza, que obtienen 93.000 votos. Los comunistas puros se ven con fuerza y, en esa misma localidad portuaria de la Toscana que es Livorno, fundarán el PCI el 21 de enero.

Ascenso del fascismo y crisis del PCI
L'Ordine Nuovo se convierte en la publicación diaria y oficial del PCI recién nacido. Gramsci será el director percibiendo un sueldo inimaginable para el propio Antonio años antes. Ni más ni menos que 1100 liras mensuales. Muy pronto, Gramsci, cuyo hermano Mario se ha hecho fascista, avisa de los peligros del fascismo, algo que muchos comunistas descartan al considerar a las hordas de Mussolini un simple invento de la burguesía para violentar la escena política. En abril de 1920, los fascistas serán blanqueados al ir a las elecciones junto con la mayor parte de la derecha en un "bloque de orden".

Mientras, Gramsci es enviado como representante italiano de la Internacional a Moscú. Su salud sufre una importante crisis al llegar por lo que es internado en un sanatorio donde conocerá a Julia, el amor de su vida que se convertirá en la madre de sus hijos. Desde Italia llegan noticias nefastas ya que los comunistas, que se niegan a acercarse al PSI contradiciendo a la Internacional, están siendo aislados y detenidos. En octubre de 1922 tiene lugar la Marcha sobre Roma de los fascistas de Mussolini, al cual el impresionable rey Víctor Manuel pedirá que forme gobierno. Nada volverá a ser como antes en Italia.

Mussolini rodeado de camisas negras en la Marcha sobre Roma
Gramsci, que ha pasado ya de los 30 años, se ve obligado a abandonar a su querida Julia y marchar a Viena, desde donde seguirá de manera segura los acontecimientos que suceden en su país. En Austria, una carta de Julia insinúa estar embarazada, lo que entusiasma a Gramsci. En esta época, y leyendo su correspondencia, se ve a un Gramsci desbordado emocionalmente por lo que rodea su vida. En el plano familiar, la felicidad por amar y saberse amado por Julia sufre por la lejanía física con ella; y en el plano político la situación es dramática para el PCI.

Bordiga, en un arranque mezcla de disparate y demencia, ha propuesto salirse de la Internacional, que sigue sin comprender la obcecación del izquierdista napolitano en no formar un frente obrero con el PSI. Incluso entre sectores diferentes internacionalistas como los de Tasca y Togliatti hay conflictos. Pareciera que la reciente muerte de Lenin hubiera hecho saltar por los aires la unidad del movimiento comunista, especialmente si vemos lo que ocurría en la URSS en aquella época, donde empezaban las primeras discusiones en el seno de los bolcheviques, personificadas por Stalin y Trotski.

Dos años después de su salida de Italia, en 1924, Gramsci regresa a su país con vistas a presentarse a las elecciones. El insomnio y la mala salud seguían lastrando su vida, por lo que debe, parafraseando al propio Gramsci, hacer uso máximo de esa voluntad gramsciana que había tirado tantas veces de su frágil físico.

Crisis final de la democracia
Visto en perspectiva, se puede decir que Gramsci llegó a Roma para ser devorado por el monstruo que la derecha de Italia llevaba incubando años. El monstruo del fascismo, unido a la derecha tradicional, había arrasado en las elecciones y se preparaba para liquidar lo poquito que quedaba de democracia en el país transalpino. En muy poco tiempo, tuvo lugar una sucesión de hechos que facilitaron la implantación del régimen fascista.
El diputado socialista Giacomo Matteotti.
A principios de junio de 1924 fue secuestrado y asesinado el diputado socialista Matteotti a manos de los escuadrones fascistas, ya en clara sintonía con las fuerzas de seguridad del Estado. Empezó entonces la última gran reacción del pueblo italiano contra el fascismo. Además de las numerosas protestas populares que hicieron perder por momentos el control de la calle a los fascistas, los diputados antifascistas abandonaron el Parlamento formando uno nuevo llamado Aventino. Sin embargo, no se conseguirá derribar a Mussolini.

En agosto, dos sucesos marcarán la vida de Gramsci: el día 10 será padre de un niño llamado Delio que nace en Moscú pesando 3,5 kg y el día 13 será elegido secretario general del PCI, un partido que, tras desprenderse del incómodo e irreductible Bordiga, había llegado a los 25.000 militantes. Gramsci, a pesar de situarse en las antípodas teóricas de Bordiga, había sentido siempre un gran respeto por el napolitano, un hombre de carácter, carisma y valentía casi suicida.

En medio de un clima de creciente represión, Gramsci inicia una serie de viajes para reorganizar el partido. En uno de ellos, que le llevará a su casa de Cerdeña, se reunirá con su familia y abrazará a su querida madre sin saber que será la última vez. También viajará a Moscú, donde conocerá a su hijo. Por fin, el pequeño Delio se convertía en "un niño vivo y real y no una leve impresión en una cartulina fotográfica", como escribió con ternura Gramsci, cuya gran calidez humana se siente en sus cartas y en los testimonios de quienes le conocieron. Un rasgo atípico en los dirigentes políticos –y especialmente en los comunistas–, acostumbrados a ser duros y descarnados.

La altura moral y política de Gramsci se descubrirán en sesión parlamentaria cuando critique la Ley contra la masonería, con la que Mussolini intentaba sustituir a los burócratas masones por burócratas fascistas. El propio Mussolini se quedará un tanto perplejo ante el arrojo de ese hombre frágil e inteligente. "Il Duce" llegó a ofrecerle la mano en gesto de admiración tras el discurso, gesto rechazado por el pequeño sardo. Para entonces, y ante el estancamiento práctico del Aventino, el PCI había vuelto al Parlamento para hacer más notorias sus intervenciones ante la dictadura que se estaba imponiendo en Italia.

En medio de esta hecatombe política, Gramsci encuentra unos meses de felicidad al reunir en Roma a su familia. Es finales de 1925 y el PCI se retuerce de dolor por culpa del fraccionismo que llevan a cabo los bordiguistas, que serán completamente derrotados en el III Congreso del PCI en  Lyon. El partido se halla en la clandestinidad, por lo que debe organizar el congreso en el extranjero y debe disimular las reuniones en el interior disfrazándolas de reuniones de montañeros y senderistas. Gramsci todavía confía en su inmunidad como parlamentario, pero la verdad es que su permanencia en Italia parece un acto de un militante sin temor a la muerte. Ya un año antes había sido detenido Togliatti y los socialistas reformistas de Turati habían sido ilegalizados. La ascensión total del fascismo se iba haciendo irreversible.

El clima represivo es tal que se decide que Julia, quien está embarazada de su segundo hijo, regrese a Moscú junto a Delio. En agosto de 1926, Gramsci jugará por última vez con su hijo en Bolzano, antes de que éste cruce la frontera. Julia dará a luz a Giuliano en la URSS el 30 de agosto.


Enfrentamientos en el PCUS y en el PCI
Semanas antes de la detención, Gramsci había empezado a escribir un breve ensayo sobre la cuestión meridional dando inicio a su etapa de ensayista que tanto cultivará en la cárcel. Sin embargo, nada parecía más importante entonces que lo que ocurría en la URSS. Allí, el movimiento comunista soviético se resquebrajaba en disputas internas. Stalin, que ejercía ahora de secretario general del PCUS, se había aliado inicialmente con Zinoviev y Kamenev para atacar a Trotski, pero luego se acabó aliando con la derecha del partido representada por Bujarin y nuevos representantes como Kalinin y Molotov para atacar a Trotski, Zinoviev y Kamenev. Ya sabemos cómo acabaron los adversarios del líder georgiano, que iniciaba el proceso de convertir la URSS en una autocracia.

Desde Italia, Gramsci y casi todos los comunistas se mostraban favorables a las tesis de Stalin, que bien podrían ser consideradas las más pragmáticas de las que se exponían en el PCUS. La revolución permanente, la exportación de la revolución a otros países o el cierto idealismo que desprendía la concepción troskista de las relaciones de clase en el seno de la URSS no parecían las mejores ideas para implantar en un país tan enorme y contradictorio como era la URSS entonces. Sin embargo, Gramsci muestra preocupaciones con respecto a la posible ruptura dentro del PCUS valorando el talento de Troski, Kamenev y Zinoviev:
Los camaradas Trotski, Zinoviev y Kamenev han contribuido poderosamente a educarnos para la revolución, nos han corregido, han sido nuestros maestros. Queremos estar seguros de que la mayoría del Comité Central del PCUS no abuse de su victoria en la lucha y esté dispuesto a evitar medidas excesivas.
El texto pertenece a una carta que Gramsci envió a la URSS en representación del PCI y revela algo curioso y triste. Gramsci, tan inteligente para algunas cosas, no percibe las dimensiones del cisma del PCUS. Cree que la perla del movimiento comunista mundial, ese partido venido de los cielos que era entonces el PCUS, mantendría la unidad, algo a priori deseable por todos. Sin embargo, la ruptura era inminente y extremadamente violenta. Se iniciaba el fenómeno del estalinismo, algo a lo que Gramsci no tendría que amoldarse, pero que sí hicieron muchos comunistas. Por ejemplo, Togliatti, el pragmático sardo que había huido a tiempo de Italia, no mostraba fisuras en su apoyo a Stalin y se convertirá en un agente de la Internacional estalinista durante muchos años. La correspondencia entre los que habían sido camaradas y amigos terminará cuando Togliatti le reproche el tono de la carta arriba mencionada. No volverán a comunicarse.

Mientras, en Italia la represión se recrudece. Mussolini, con ayuda del rey Víctor Manuel, decide suprimir las garantías constitucionales y disolver todos los partidos políticos. Gramsci, que había tratado de salir del país en dos ocasiones sin éxito debido a la extrema vigilancia que las fuerzas de seguridad ejercían sobre él, es detenido el 8 de noviembre de 1926. Comenzaba el calvario de Gramsci.

Encarcelar a una inteligencia
Tras la detención, Gramsci es enviado a la cárcel de Ustiga, donde coincide unas semanas con Bordiga para posteriormente ser trasladado a Milán en un viaje que empieza a minar su salud. En su correspondencia, hace notar el alejamiento de su amada Julia, que también atraviesa por malos momentos de salud en la URSS, por lo que se acerca a su cuñada Tatiana, que vive en Italia. Tatiana será su mejor amiga y confidente en lo que le queda de vida. Las autoridades fascistas interrogan y presionan a Gramsci de mil maneras pero no consiguen doblegar el empeño del todavía secretario general del PCI.

Llegada la primavera de 1928, Gramsci es juzgado junto a otros camaradas como Terracini en un proceso amañado que cumple los cánones de ese fascismo que ya es patente en toda forma de institucionalidad del estado italiano. Para la Historia quedará la frase del fiscal que, refiriéndose a Gramsci, dijo: "Hemos de impedir que este cerebro piense durante veinte años". Y así fue. Gramsci y los demás fueron condenados a veinte años.

Gramsci será enviado a Bari, al sur de Italia. Al poco de llegar, un informe revela su pésimo estado de salud: ha perdido doce dientes. Para más inri, el médico de la prisión, un fascista que parece no conocer el juramento hipocrático, le desea abiertamente la muerte. Afortunadamente, Gramsci obtendrá el derecho a escribir en la celda y a recibir algunos libros dando paso a los escritos que hoy conocemos como Cuadernos de la cárcel, su gran legado como pensador. Será en un posterior artículo sobre el pensamiento gramsciano cuando profundicemos en el contenido de estos escritos, que tratan temas variados como el arte, la cultura, el estado y otros elementos de la superestructura en general.

Fuera de la cárcel, persiste la situación crítica del movimiento comunista. En la URSS, Stalin ha fulminado a Bujarin y su ala derechista mientras la III Internacional llama a romper con la socialdemocracia, a la que califica de socialfascista. Togliatti, que es ahora el nuevo secretario general, se entrega por completo a la línea marcada por la URSS, por lo que expulsa a su otrora camarada Angelo Tasca.

Una de las últimas fotos de Gramsci muy deteriorado por su estancia en prisión.
Últimos años
Al calvario físico de Gramsci se le suma una sensación de soledad que le deja abatido durante largas temporadas. Continúa el alejamiento de Julia, que apenas le escribe unas cartas inconexas y frías quedando como únicas personas de confianza Tatiana y a su hermano Carlo, que se mantendrán junto a Gramsci en la medida de sus posibilidades. Incluso camaradas del partido encerrados en la misma prisión empiezan a desconfiar del debilitado ex secretario general que no hace más que escribir y pensar.

Iniciado el año 1931, duerme de media dos horas al día pasando muchas noches de insomnio debilitando así su salud mental. Su carácter, tan bondadoso siempre, se le empieza a agriar, incluso en su trato con su cuñada Tatiana. En agosto de 1931 sufre una hemoptisis, le sangran los pulmones y pierde mucha sangre. Su estado lamentable inspira una campaña internacional para su liberación y se rumorea que puede ser amnistiado o intercambiado por el gobierno de Mussolini en un trato con la URSS, pero dichos intentos no prosperan.

Mantiene cierto contacto con su casa de Cerdeña, pero no tanto como a él le gustaría. De hecho, su familia le ocultará el fallecimiento de su querida madre en 1932, por temor a que Nino pueda sufrir un deterioro irreversible para su salud. La misma correspondencia de la época nos muestra a un Gramsci que acepta que su final está cerca. Entrañable resulta leer la carta en la que, de una manera disimulada pero tierna, abre la posibilidad a Julia para que rehaga su vida con otra persona.

En 1933, su estado es irreversible. Apenas le quedan dientes, padece tuberculosis y arterioesclerosis, mal de Pott y abscesos. Se le reduce la condena gracias al décimo aniversario del gobierno fascista y el propio régimen le ofrece libertad condicional si le pide la gracia a Mussolini, a lo que Gramsci se niega. A pesar de cierto deterioro mental, Gramsci conserva su orgullo para no mendigar al fascismo y su voluntad para seguir escribiendo los cuadernos. Además, en 1934 consigue por fin ingresar en una casa de curas bajo la vigilancia de la seguridad del Estado. Un alivio para su maltrecha salud, que se estabiliza un poco.

Ya a mediados de 1935 le trasladan a una clínica en Roma, donde Gramsci se va consumiendo hasta que le conceden la libertad en 1937. Había hecho planes para volver a Cerdeña junto a su familia y su padre para pasar tranquilamente lo que le quedara de vida. Sin embargo, Nino murió el día 27 de abril de 1937 en Roma. Al enterarse, su padre, ese anciano al que le habían quitado casi todo en la vida y que había ignorado en gran parte la carrera e ideas políticas de su quebradizo Nino, rompió años de silencio para gritar bien alto contra los verdugos de su hijo: "¡Asesinos, me lo han matado. Asesinos, me lo han matado!". Francesco Gramsci murió dos semanas después, no sin antes haber releído la carta que su chico había escrito a la madre en 1928.
Quiero que no te asustes ni te inquietes, cualquiera que sea la pena a que me condenen. Quiero que comprendas bien, incluso sentimentalmente, que soy un detenido político, que no tengo que avergonzarme de mi situación. Que por mis opiniones estoy dispuesto a dar la vida. Querida mamá, quisiera poder abrazarte muy estrechamente para que sintieses lo mucho que te quiero y para consolarte por el disgusto que te he dado; pero no podía actuar de otra manera. La vida es así, muy dura, y a veces los hijos tienen que dar grandes disgustos a sus madres si quieren conservar su honor y su dignidad.
Un joven Pier Paolo Pasolini rinde homenaje a Gramsci  en el cementerio protestante de la ciudad de Roma.

Notas                                                                                                                                                         
* Campania: región del sur de Italia cuya capital es Napolés.

** Mezzogiorno: macrorregión que agrupa las zonas sureñas de Italia más las islas de Sicilia y Cerdeña caracterizadas por un importante subdesarrollo en comparación a las regiones del norte del país.

*** Neue Zeit: Publicación teórica de la socialdemocracia alemana donde escribieron los grandes teóricos del momento como Karl Kautsky o el austríaco Otto Bauer.