lunes, 13 de marzo de 2017

La Sexta: hegemonía progre


Progres, progres everywhere
-Esta entrada, como todas las del autor Pablérrimas en esta página, pertenece al blog Felices Mierdas, el cual nunca nos cansaremos de recomendar-

Recuerdo que, al leer esta noticia el pasado noviembre, me propuse escribir sobre un tema que me viene interesando y quitando el sueño desde hace varios años: La Sexta y el nada desdeñable rol de intelectual orgánico de la progresía española que gustosamente ha ejercido y ejerce de un tiempo a esta parte. Cuatro meses ya desde que el CIS revelara ese sorpasso mediático de la cadena de Atresmedia sobre TVE como principal referente informativo, ya va siendo hora de juntar unas letritas al respecto. Ruego a mis estimados lectores y lectoras que disculpen la demora y la sequía literaria que ha atravesado el blog últimamente. Pero bueno, esto es Felices Mierdas, qué hostias queréis.

Una clara apuesta por llevar la política a la pequeña pantalla 

En la última década -a raíz del estallido de la crisis económica, principalmente-, se ha producido un indiscutible aumento del interés de la ciudadanía española por la política. Por razones obvias, al haber disminuido el nivel de vida de las clases medias y subalternas, temas como la economía, la corrupción y las cuestiones sociales comenzaron a hacerse un hueco en las sobremesas de las tabernas ibéricas, llegando progresivamente a copar todos los espacios del debate público. Como todo lo que interesa da audiencia (y viceversa), la mayoría de las televisiones no tardaron en advertir esta politización y optaron por ofrecer un poco menos de fútbol y de prensa rosa y más contenido social en sus respectivas carteleras. Así, en un país donde siempre había estado mal visto hablar de política, esta entró por la puerta grande en la caja tonta. Y La Sexta es, sin discusión, la cadena que mejor entendió su potencial como producto mediático, seguramente porque apostó por ello desde su origen. Recuerdo Sexto Sentido, un programa de entrevistas presentado por Mamen Mendizábal, Helena Resano y Cristina Villanueva en 2006/2007 -primer año de vida del canal-, que no tuvo éxito simplemente porque, en esos años de relativa bonanza económica, el pueblo español tenía preocupaciones menos edificantes.   

El caso es que el canal verde ha mostrado siempre una intención de politizar la parrilla televisiva, habiendo llegado hasta un punto en el que es difícil encontrar un minuto del día en el que uno sintonice el dial 6 y no encuentre en su pantalla a un progre diciendo cosas de progre. Desde la denuncia social del “incómodo” Jordi Évole en Salvados (quizás, aún con sus límites, el programa más antisistema que uno pueda encontrar en un medio de comunicación de masas), hasta los “mordaces” e “hilarantes” comentarios del Gran Wyoming en El Intermedio, pasando por el periodismo “contestatario” y “carente de ideología” -todas estas comillas pretenden ser sarcásticas, sí- enarbolado por el matrimonio Pastor-Ferreras, sumado a los Javier Aroca, Elisa Beni o cualquier tertuliano de La Sexta Noche que se enfrente en buena lid al enternecedor dúo Inda-Marhuenda, conforman desde hace años un elenco de progres de incontestable parangón que ha convertido a esta cadena en la más politizada del panorama televisivo actual. Y así se explica que, según el CIS de noviembre, sea la principal opción de los españoles a la hora de informarse, así como su trascendental papel como creadora de discurso y argumentario socialdemócrata.

¿Es La Sexta de izquierdas? 

Si La Sexta ofrece un contenido que se desmarca notablemente del relato hegemónico liberal-conservador no lo hace para transgredir, sino para acercarse a un target determinado, más a la izquierda del centro político. Cabe señalar que izquierda y derecha son siempre conceptos relativos, dependientes de un contexto que ya viene dado (no era lo mismo ser de derechas en la URSS de 1935 que en la España de 2017, por poner un ejemplo). Ese contexto no es sino el sentido común de la gente de un colectivo determinado en una época determinada, siempre contingente y susceptible de resignificación, y por ello permanentemente en disputa entre actores con capacidad de comunicación y producción hegemónica. Y este último matiz es importante: por supuesto que tenemos prensa independiente, autofinanciada y libre, con contenido anticapitalista, pero con un poder de influencia muy limitado en comparación con el de los grandes grupos de comunicación. Incluso en la época de Internet, en la que supuestamente nos hemos acercado como nunca antes a una democratización de la información, en la que cualquier rojeras barbilampiño puede hacerse una cuenta de Youtube o un Blog de mierda y construir hegemonía entre sus hermanos proletarios, el cuarto poder está en el papel y, cómo no, en la televisión. En los grandes periódicos y en las grandes televisiones, para ser más exactos. Y, nos guste o no, lo más transgresor que la ciudadanía española puede consumir entre los medios realmente influyentes es este capricho personal del Marqués de Lara, que quiso conseguir con La Sexta el dinero y los espectadores a los que jamás habría podido acceder con sus productos destinados a una audiencia más conservadora, como Antena3 y La Razón. No hay que olvidar que el principal objetivo de un medio privado no es informar, ni formar, ni siquiera entretener, sino -al igual que el de cualquier empresa- el beneficio económico. Por lo tanto, conviene no obviar nunca los límites de una televisión burguesa y privada donde impera la lógica de mercado, independientemente de lo subversivos que puedan resultar sus contenidos.

Un clásico argumento liberal es que el monopolio tiende a uniformizar, mientras que la competencia crea diversidad. Así, el intervencionismo y la burocracia estatal desembocan en una prensa única y totalitaria, mientras que en las democracias burguesas fervientemente entregadas al libre mercado contamos con un inmenso abanico de propuestas y discursos diferentes que garantizan el pluralismo. La cruda realidad es que el liberalismo también opera con la lógica del pensamiento único, pero de una manera mucho más sutil que la burda propaganda unipartidista: el liberalismo crea pensamiento único a través de –y por paradójico que pueda resultar- la dicotomía: PP vs PSOE, Coca Cola vs Pepsi, Zara vs Mango, La Sexta vs Antena 3, o incluso el binarismo de género. No hay nada mejor para el éxito económico que polarizar un mercado entre dos opciones teóricamente antagónicas que, disputándose el centro, difieran en lo accesorio y converjan en lo fundamental, dejando fuera y condenando al ostracismo a toda opción que parta desde fuera de esas fronteras. Así, en nuestro panorama mediático, La Sexta denota claramente el límite a la izquierda de las propuestas y perspectivas políticas aceptables para el establishment. Siendo todo lo agitadora que la dejen ser, cumple un papel de disidencia controlada que, aún con un discurso presuntamente rebelde, empapa de legitimidad al poder, pues dota a este de una apariencia de pluralismo y de libertad que jamás podría conseguir la propaganda laudatoria propia de las dictaduras.

Palos y zanahorias a Podemos

"Pablo, id tirando que el niño se duerme"
Resulta difícil imaginar la efervescencia que experimentó la formación morada aprincipios de 2014 sin la popularidad que precisamente había adquirido Pablo Iglesias a base de discutir con Eduardo Inda en La Sexta Noche. Además, no es complicado percibir la simpatía de Ferreras y varios de sus compañeros por el partido de Vistalegre, por lo que se ha creado en el imaginario colectivo una suerte de tándem relativamente articulado entre unos y otros. Las interpretaciones más obtusas y facilonas de este fenómeno, tanto desde la derecha más rancia como la izquierda extraparlamentaria, han acusado durante los últimos años a La Sexta de aupar mediáticamente a la nueva fuerza política. Y esto es, en parte, cierto: de hecho, según la noticia adjuntada al inicio de este escrito, más de la mitad de espectadores que se informan a través de la cadena verde son votantes de Podemos.

Sin embargo, me gustaría señalar un par de cuestiones sobre la indiscutible sintonía entre Podemos y la cadena de Atresmedia. ¿Expone hasta la extenuación La Sexta a su partido fetiche por simpatía o porque le genera audiencia? Esta sobreexposición, más basada en el partido y en sus rostros que en sus propuestas, más centrada en sus escándalos que en sus problemas, ¿beneficia realmente a Podemos? Ese buen trato de Ferreras a Iglesias y a los suyos, ¿es enaltecimiento o domesticación? Ha habido y hay una dinámica bastante bien acompasada en Al Rojo Vivo cuando los púrpuras ocupan el punto del día: el facha de turno critica a la persona de Podemos en cuestión por antisistema; el presentador le defiende colocando a Podemos dentro del sistema -"¡Qué va a ser Podemos como Venezuela/ETA/Irán, hombre! Esta gente defiende la legalidad imperante, la democracia y el estado de derecho"-, favoreciendo así la representación simbólica de un Podemos determinado, conectando con la facción más moderada, sumisa, amable y descafeinada de la formación.

Nos queda entonces una relación complicada y llena de claroscuros entre televisión y partido político. La sobreexposición ha acabado convirtiéndose muchas veces en un regalo envenenado para Podemos, que ha visto así cómo se acentuaba su eterno dilema entre un discurso plebeyo o uno transversal. Si se desea la promoción de determinados medios al servicio del capital, uno ha de estar preparado para ejecutar ciertas concesiones ideológicas que derivan en una excesiva moderación del relato. En cambio, si se opta por la impugnación de lo existente, por el "de fuera a dentro" del que -en opinión de quien escribe- subyacen los principales puntos fuertes de Podemos, las manipulaciones, las campañas mediáticas, los zarpazos y la demonización son ineludibles. Y ese odio de la prensa buguesa daña y estorba, pero siempre va a ser garantía de que algo se está haciendo bien. En cualquier caso, se ha de tener en cuenta que los medios en general operan en esa encrucijada que divide a las múltiples sensibilidades de Podemos, y no hay que obviar nunca los riesgos que esto conlleva. Pues La Sexta es la cara más amable del régimen, pero precisamente por ello es una de las más peligrosas.

lunes, 16 de enero de 2017

La Ley de Ajuste Cubano y el principio "pies secos, pies mojados" derogado por Obama




Hace unos días la agencia de noticias AP anunciaba que el Presidente saliente de los EEUU, Barack Obama, había dado orden de "cancelar" de forma inmediata el conocido como principio de "pies secos, pies mojados". Un pequeño paso para Obama pero un gran paso para Cuba que veía así satisfecha una de las muchas demandas históricas que llevaba años reclamando a Estados Unidos.

Obama sumaba esta medida a su tan publicitado acercamiento a Cuba que llevaba pregonando desde que accedió a su primer mandato hace 8 años, pero que solo se ha atrevido a llevar a la práctica con grandilocuentes discursos y tímidos hechos en su sprint final y a escasos días de que el polémico Donald Trump asuma la presidencia de la cada vez más en duda primera potencia mundial.

Por cierto, el magnate se ha mostrado partidario en reiteradas ocasiones de derogar la Ley de Ajuste y el principio de "pies mojados, pies secos" que servían para acoger a emigrantes económicos cubanos con enormes privilegios. También es cierto que su motivo no es el acercamiento a Cuba sino la xenofobia hacia los inmigrantes en general. De hecho también ha manifestado ser partidario de endurecer la posición de EEUU hacia la pequeña isla.

Pero, ¿qué supone exactamente esta medida? Para entenderla hay que remontarse varias décadas, concretamente hasta el 2 de noviembre de 1966, cuando bajo la presidencia de Lyndon B. Johnson, EEUU aprueba la "Ley de Ajuste Cubano" por la cual se modificaba el estatuto de los inmigrantes cubanos pasando a considerarles a todos ellos, sin excepción, como refugiados políticos, otorgándoles de forma inmediata asilo político y permiso de residencia en EEUU. En un principio la Ley establecía que podían pedir la residencia permanente transcurrido un año de su llegada. Además para trabajar tenían que cumplir ciertos requisitos. Sin embargo en la práctica estos trámites se solucionaban prácticamente nada más llegar a EEUU. La ley fue renovada en 1995 por la administración Clinton.

Esta medida constituía un paso más en la política llevada a cabo por el Gobierno norteamericano para incentivar la emigración en el país caribeño, despojándole así de miles de ciudadanos con formación académica. Pero no era esto lo más importante, sino que de esta forma se animaba a la emigración ilegal con los consiguientes peligros que ello acarrea y la tensión social que podría generar en el pueblo cubano.

Hay que tener en cuenta que EEUU era visto, y es aún hoy en día,  como el país de las oportunidades, el "sueño americano". Un destino ansiado por miles de cubanos pero también por miles de ciudadanos latinoamericanos que lo tenían idealizado en gran medida por el cine y por su papel en la Segunda Guerra Mundial. El dato es que ya antes de la Revolución había alrededor de 125.000 cubanos residiendo en EEUU.

El intento de privar a Cuba de su capital humano no era una estrategia nueva. Nada más triunfar la Revolución EEUU puso en marcha la conocida como "Operación Peter Pan". Este plan consistió en difundir a través de los medios de comunicación el "rumor" de que el Gobierno revolucionario se disponía a promulgar un decreto por el cual quitaría a los padres la patria potestad de sus hijos. Inmediatamente miles de padres y madres, convencidos de la veracidad de esa falacia, enviaron a sus hijos a Florida en aviones, pensando también que la revolución no duraría mucho a tan pocas millas de la potencia yankee. Mediante esta operación que contó con la participación destacada de sectores de la Iglesia Católica de Miami y la propia Cuba, se estima que salieron de la isla caribeña cerca de 14.000 niños y niñas.

La Ley de Ajuste de 1966 venía a reforzar la mencionada estrategia y trajo dramáticas consecuencias. A las ventajas que se otorgaban a los emigrantes cubanos, se sumaba el hecho de que el Gobierno norteamericano otorgaba un número muy limitado de visados a los ciudadanos cubanos, lo cual impedía la emigración por vías legales y forzaba a muchos a optar por otros medios.

No solamente animó a que muchas personas se lanzasen de forma precaria al mar tratando de llegar a EEUU de forma similar a la que se puede ver en el Mediterráneo, con la pérdida incontable de vidas que eso supone, sino que además se comenzaron a producir secuestros de barcos e incluso aviones, ya que sus secuestradores se sabían protegidos por la legislación estadounidense una vez pisasen su suelo.

Durante esas décadas se produjeron decenas  de secuestros de aviones y barcos que pusieron en serio peligro a los pasajeros de las naves. En no pocas ocasiones, para no generar mayores problemas, las autoridades cubanas dieron orden de no intervenir y los secuestradores lograron su objetivo, llegando a EEUU donde en su mayoría fueron absueltos y acogidos. Además los aviones cubanos eran incautados por los yankees con la pérdida económica que eso supone para un país como Cuba.

Otras veces, ante el efecto dominó y la proliferación de esta acciones, el gobierno cubano  se vio obligado a parar las oleadas de secuestros aplicando penas contundentes.

No fue hasta 2003 cuando por primera vez en 40 años, un cubano que en abril de ese año había secuestrado un avión de pasajeros para llegar a Miami, fue condenado, a 20 años, por un tribunal norteamericano. Posteriormente, en julio, EEUU devolvió a otros 12 que habían secuestrado una embarcación en Camagüey.

En este punto, me gustaría mencionar que durante esas décadas también se produjeron varias decenas de secuestros de aviones en Estados Unidos por parte de gente que quería llegar a Cuba. En todas ellas, sin excepciones, las autoridades cubanas devolvieron a EEUU a los secuestradores y los aviones.

Posteriormente, en diciembre de 1984, se llegó por primera vez a un acuerdo sobre inmigración con Reagan, por el que su administración se comprometía a otorgar 20.000 visados anuales que garantizarían una emigración segura y legal. Sin embargo a la hora de la verdad solamente se otorgaron una media de unos 1.200 visados anuales. Por aportar algunos datos más en cuanto al asunto de los visados, valga de ejemplo que en 1994 fueron menos de 1.000 los visados que concedió el gobierno norteamericano a los ciudadanos cubanos, mientras que entre 5.000 y 6.000 personas emigraban ilegalmente para beneficiarse de la Ley de Ajuste. De hecho, hasta el 22 de julio de ese año solo se habían concedido 544 visados en vez de los más de 10.000 que deberían haber concedido en virtud de los acuerdos de 1984.

Hay que recordar que en 1994, aunque se empezaba a recuperar, la mayor de las Antillas seguía viviendo el periodo especial de crisis que se produjo tras la caída de la URSS. Por lo tanto una restricción tan grande de visados no hacía más que aumentar la presión sobre el pueblo y el gobierno cubano. De hecho, aquel año fue el de la famosa crisis de los balseros.

Es justo un año después, en 1995, cuando bajo la administración Clinton, se añade el principio de "pies secos, pies mojados" como complemento de la Ley de Ajuste. Quienes pisaban tierra norteamericana (pies secos) eran admitidos y obtenían la residencia pasado un año, mientras que quienes eran interceptados en el mar (pies mojados) eran devueltos a Cuba. En la práctica esas devoluciones no se producían ya que los lobbys de Miami ejercían gran presión para que así fuese. Se dieron casos incluso de Guardacostas norteamericanos "hostigados" por gente de estos lobbys, llevando a las TV en lanchas para acosar a los funcionarios que habían interceptado una balsa de emigrantes cubanos. Esto motivaba la revuelta de los mismos, que terminaban por ser asimilados en EEUU para evitar críticas tras la emisión de esos vídeos.

Entre los "pies secos" se incluye a los cubanos que entran a través de México o aterrizan en algún aeropuerto norteamericano.


El programa "Parole"


Junto al principio de "pies secos, pies mojados", Obama también ha derogado el programa "Parole" destinado a incentivar la deserción de profesionales de la salud cubanos en misiones internacionales.

Este programa implementado por George W. Bush en 2006 favorecía que los mencionados profesionales médicos pudiesen acogerse a cualquier embajada o consulado norteamericano en el extranjero, recibiendo todo tipo de facilidades para trasladarse a EEUU y obtener la residencia incluso sin visado. 

Precisamente el sector médico cubano es uno de los más reputados a nivel mundial y desarrolla importantes labores de investigación y cooperación en los países del tercer mundo. Evidentemente el programa está destinado a privar a Cuba de uno de sus grandes e indiscutibles activos.


Reflexión final


Estas leyes encuadradas dentro de una estrategia clara como hemos explicado en los párrafos superiores, además de constituir otra forma de hostilidad contra el país caribeño, también suponen una discriminación hacia el resto de emigrantes cuyo destino son los EEUU. Incluidos miles que buscan asilo procedentes de países en conflicto.

La emigración que se da en Cuba no es mayor ni guarda grandes diferencias de la que se procede de países latinoamericanos como México, El Salvador, Colombia etc, países no socialistas, algunos de los cuales aportan notablemente mayor número de inmigrantes a Estados Unidos. Y eso con la diferencia de que en esos países, a pesar de tener unos niveles de pobreza enorme, tienen mayor facilidad para acceder, por ejemplo, a la compra de un coche. Algo que en Cuba es bastante complicado, entre otras cosas, debido al bloqueo.

Sin embargo, esos emigrantes no cuentan con una Ley de Ajuste que les otorgue privilegios. Al contrario; son "cazados" en la frontera mexicana como si fuesen animales y devueltos en caliente, cuando no pasan a formar parte de la enorme población reclusa que abarrota el negocio de las cárceles privadas de EEUU. 

Si esos países contasen con una Ley de Ajuste como la que tienen los cubanos, el efecto llamada sería inmenso y la cantidad de inmigrantes que llegarían al país norteamericano sería inimaginable. Incluso si esa medida se diese para ciudadanos de países europeos, podría producirse una afluencia enorme, ya que la llamada globalización y la publicidad de la que hemos sido blanco durante décadas han creado en la mente de millones de ciudadanos la imagen de EEUU como un país ejemplar y lleno de oportunidades.

Sin embargo, quedan relegados otros aspectos como la violencia policial contra las minorías y la población negra, la dificultad para acceder a una sanidad digna si no se cuenta con los recursos necesarios, las vergonzosas condiciones laborales de millones de trabajadores y las condiciones de vida miserables de otros tantos que viven en los barrios populares. Véase el ejemplo de Detroit, ciudad que en el pasado fue uno de los grandes centros económicos del país y que ahora presenta un aspecto desolador.

Otra diferencia entre los emigrantes cubanos y los de otros países es la formación académica de la que disponen, ya que la educación cubana, a la cabeza de América Latina, permite que los ciudadanos cubanos puedan optar a trabajos altamente cualificados en EEUU, mientras que los de otros países, con menor nivel educativo, quedan relegados a trabajos poco cualificados, mal remunerados y con pésimas condiciones.

Sin embargo los emigrantes cubanos si que se parecen en algo al resto de emigrantes: En el motivo. En su gran mayoría lo hacen por motivos puramente económicos. 

La decisión de Obama también ha sentado como una patada a muchos cubanos que se encontraban de camino a EEUU y ahora ven su futuro con gran incertidumbre. Por su parte Cuba se ha comprometido a recibir a todas aquellas personas que sean deportadas. En las conversaciones también se puso encima de la mesa el futuro de alrededor de 40.000 presos de origen cubano que podrían ser expulsados también a la isla. De cumplirse podría ocasionar problemas de inseguridad en uno de los países más seguros del mundo, algo que sería nefasto para el turismo.

En cualquier caso, habrá que esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos y cual es la política que lleve a cabo el nuevo presidente de EEUU.















sábado, 26 de noviembre de 2016

Y en eso se fue Fidel (Breve homenaje)

Sabíamos que la llegada de este momento era inevitable, que llegaría un día que nos dejases. Y aún así pasaban los años y casi parecía que jamás sucedería. "El día que me muera de verdad nadie se lo va a creer" dijiste en una ocasión. ¿Cuántas veces intentaron terminar contigo?¿Cuantas veces inventaron tu partida? Y lo único que ha conseguido hacerte perder una batalla es el tiempo. La única batalla en la que ni tu carisma, ni tu fuerza de voluntad, ni tu compromiso podían ayudarte a vencer.

Hoy es el día en el que los poderosos, los oligarcas y los engañados aplaudirán tu muerte. Como alguien dijo, si los perros ladran es señal de que cabalgamos. Y sin duda tu cabalgaste, y mucho. Por eso ladrarán, y mucho.

Hoy es el día en que los pueblos oprimidos de este mundo te llorarán. Aquellos a los que serviste primero en tu patria y después a través de la solidaridad internacionalista que siempre ha caracterizado a la Revolución cubana. Esas son las voces que de verdad importan. Las que recordarán quien fuiste, cómo te comportaste y cómo saliste victorioso a más de medio siglo aguantando frente a Goliat. Esas voces que hace tiempo que te absolvieron.

Atrás dejas una pueblo digno, un pueblo independiente, un pueblo capaz. Una Cuba sin desnutrición, sin analfabetismo. Una Cuba con unos servicios de sanidad y educación públicos, gratuitos, universales y de calidad. Todo ello reconocido por numerosas organizaciones internacionales y a pesar del infame bloqueo al que sometieron a tu patria por no querer plegarse ante los intereses y designios de las estrellas encerradas entre barrotes.

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que has sido un claro referente. Un ejemplo admirable de tenacidad, dignidad y coherencia. En la hemeroteca y en nuestras memorias quedan tus interminables discursos. Un don, el de la palabra, que no sólo te ayudó a vencer, sino a convencer. Que fue fuente de enseñanza revolucionaria para muchos y martillo moral que propinó un golpe de verdad a otros.

Ha muerto la persona pero no sus ideales. Hoy ríe Miami y llora Cuba. Mañana Miami volverá a llorar y Cuba volverá a reír. Hasta siempre Comandante.

Hasta la victoria siempre! Venceremos!


viernes, 11 de noviembre de 2016

Trump, periodistas belicistas e hipocresía


Desde la victoria de Donald Trump en EEUU se ha desatado una ola de pánico capitalizada de forma magistral por los medios de comunicación. No entraré a valorar si está o no justificada. Vaya por delante que los autores de este blog tenemos claro que Trump es un machista de manual, un xenófobo recalcitrante y un racista peligroso. Una serie de cualidades, que por otro lado, no son una novedad en la sociedad norteamericana y mucho menos en su clase política. Entre Trump y Hillary  no nos quedamos con ninguno. El primero por lo anteriormente expuesto y la segunda… por lo mismo. Con un discurso maquillado, en la hemeroteca quedan sus declaraciones del pasado.

Pero si hay algo positivo que podría sacar el mundo de lo sucedido en EEUU, quizá sea el apaciguamiento de las crecientes hostilidades a nivel global en las que siempre interviene de alguna forma el imperio yankee.

Y es que, según afirman tanto partidarios como detractores de Trump, el magnate norteamericano guarda buenas relaciones con Putin y ha manifestado su intención de acercarse a Rusia. ¿A quién le puede parecer mal esto? En un momento en el que ambas potencias se enfrentan sobre el terreno en Siria. Los del Este en apoyo de al-Ásad y combatiendo a los terroristas islamistas y los de las barras y estrellas combatiéndolos en Irak tras financiarlos y apoyarlos en Siria. Esto último reconocido por la mismísima excandidata Killary Clinton. Un recrudecimiento de las tensiones entre estos dos países podría acabar en una verdadera catastrofe.

No es que Trump de mucha confianza, pero la mera posibilidad de que eso ocurra debería aliviar a cualquiera. Pues bien, parece que hay un extenso catalogo de “periolistos” a quienes les preocupa que EEUU deje de ejercer de policía del mundo e intervenir a su antojo en cualquier país para hacer y deshacer gobiernos según le convenga. A quienes les preocupa más el derrocamiento de al-Ásad que una hipotética coalición entre Rusia y  EEUU que combata a los terroristas del Estado Islámico y acaben con él de una vez por todas.

Se conoce que en su pensamiento imperialista no conciben que cada país pueda decidir por sí mismo como ha de gobernarse y cuál ha de ser su sistema. Uno no puede dejar de pensar en las noticias que indicaban que la OTAN ha comprado sistemáticamente periodistas europeos para que defendieran las tesis otanistas. La historia y la experiencia ya ha dejado recientemente unos cuantos ejemplos de cómo quedan esos países tras pasar por ellos la apisonadora estadounidense: Afganistán, Libia, Irak, Siria… Muchos se sorprenderían si viesen imágenes de Siria antes de la intervención yankee materializada por sus milicias. Esos que en función de a que lado de la frontera Sirio-Irakí se hallen, son calificados por los medios como “rebeldes” o “terroristas”. O del Afganistán previo al apoyo de EEUU a los talibanes y a un tal Bin Laden.

¿En qué cabeza entra que haya quien prefiera la política belicista que siempre ha seguido EEUU a un eventual apaciguamiento de esa hostilidad imperialista? Me escandaliza escuchar afirmaciones como “La amistad entre Putin y Trump, ¿podría llevarnos a una nueva guerra fría?” en boca de un periodista de La Sexta. ¿Dónde ha vivido ese señor estos últimos años? Ya estamos en una Guerra Fría, y de seguir el mismo guión de la Administración Obama, que a buen seguro iba a continuar “Santa Hillaria mal menor Clinton”, quién sabe dónde podríamos acabar.

O la de otro tertuliano de la citada cadena, que se preguntaba si entonces la política de Trump iba a ser reunirse con dictadores. Alguien debería haberle recordado a ese señor que, mientras pronunciaba esas palabras, el monarca español Felipe VI se disponía a viajar a Arabia Saudí.

Trump es igual de peligroso y dañino para el mundo que los anteriores presidentes de EEUU. ¿Acaso no existe ya un muro en la frontera entre México y EEUU? Por cierto, un muro que se comenzó a construir en la era Clinton. ¿Acaso Obama no ha deportado a más de 3 millones de inmigrantes solamente durante su mandato? Eso supone casi millón y medio más de los que fueron deportados en durante las eras Reagan, Clinton Y Bush juntos.

No seamos hipócritas.

jueves, 10 de noviembre de 2016

El Rust Belt castiga a Hillary y entrega EEUU a Trump


Los progres españoles andan especialmente dolidos estos días con la victoria de Trump en las elecciones presidenciales de EEUU. Francino abría hoy La Ventana, programa vespertino en la Cadena Ser, con un  discurso contra el odio, el racismo y la misoginia que han llevado a Trump a la Casa Blanca; un tertuliano, presumiblemente dolido, decía sentirse "como cuando muere un familiar" –sí, tal cual–; Elvira Lindo afirmaba que Hillary no había ganado por ser mujer y que la clase trabajadora blanca era muy mala y racista; Jon Sistiaga aprovechaba la ocasión para promocionar cual mercader uno de sus reportajes sobre los racistas blancos. 

Llevaban media hora hablando del odio, el racismo y la xenofobia –y lo hacían como si hubiera surgido de la noche a la mañana– cuando finalmente uno de los contertulios mencionó levemente la explicación más razonable del sorprendente resultado que ha deparado el finalizado circo electoral: la tendencia del voto del Rust Belt (cinturón de óxido), tradicional bastión demócrata, a apoyar a Trump, a la postre decisivo.

Raza: eje constante de la política en EEUU
No hay que ser muy lúcido para ver que la retórica de Trump es frívola y abiertamente xenófoba, que su comportamiento en la vida personal es el de un sinvergüenza, que solamante su estatus de icono popular de EEUU le ha abierto las puertas de la Casa Blanca y que su discurso y proyecto parecen poco coherentes. Tampoco hay que ignorar que la raza vuelve a estar en el debate público de un país obsesionado con el tema, como prueban los últimos movimientos contra la violencia policial hacia los negros o el incremento de grupos racistas a lo ancho de EEUU. Sin embargo, el debate de la raza ha sido siempre un pilar de la sociedad americana, una cuestión que ha vivido progresos, regresiones, virajes y avances desde hace casi dos siglos.  Es por ello que las reacciones de muchos medios al fenómeno Trump parecen hipócritas. 

El racismo en EEUU es una constante desde su nacimiento, especialmente en el Sur, donde el racismo se ha perpetuado a lo largo del tiempo, incluyendo las épocas en las que el Partido Demócrata arrasaba electoralmente –cosa que ocurrió hasta la firma de los Derechos Civiles por Lyndon Johnson en 1964. Sin embargo, para cualquiera que lea o escuche nuestros medios de comunicación pensaría que ha sido Trump –y no el propio racismo institucional y estructural– quien ha reabierto el debate racial.

Posiblemente, a partir de ahora veremos a los medios responsabilizar a Trump de la violencia policial contra la población negra, algo que no han hecho en absoluto con el recrudecimiento de esta violencia en la legislatura Obama-Clinton. No obstante, no parece que haya sido el racismo quien ha marcado el resultado de la contienda, sino la crisis que azota a los sectores obreros más dañados por la economía. Crisis que, en última instancia, también podría verse mezclada en casos puntuales por la constante del racismo aunque tiendo a creer que son variantes diferenciadas.

Completa descripción gráfica del Rust Belt (amarillo) y la cuenca de carbón (azul). En verde claro, regiones renovadas.

La clase como eje y el Rust Belt
Los demócratas empezaron a perder la presidencia cuando pusieron a la burócrata siniestra de Hillary Clinton como candidata, y la entregaron finalmente a Trump cuando dejó los estados del Rust Belt a merced del discurso proteccionista del republicano. Pero, ¿qué es el Rust Belt? Es una región que se agrupa en forma de cinturón en torno a los grandes lagos al oeste de los montes Apalaches y que forman Wisconsin, Illinois, Michigan, Indiana, Ohio, Pennsilvania y el noroeste de New York. Una situación muy similar sufre la cuenca de carbón de los Apalaches. En términos raciales, cabe apuntar que esta clase obrera era y es predominantemente blanca, algo que han subrayado los medios progres y liberales.

Esta región industrial vivió una temprana industrialización que la aupó como cuna del gran movimiento obrero estadounidense. De ahí surgieron enormes industrias, ingentes beneficios y poderosos sindicatos que solamente empezaron a decaer entrada la década de los 80 con Reagan de presidente. El Rust Belt es una zona fácilmente reconocible para los duchos de la cultura norteamericana pues ha creado iconos tan reconocibles como el fordismo de la General Motors, las rivalidades deportivas de la región, una cultura obrera visible en música, cine y televisión...

Sin embargo, las diversas crisis del modelo de producción fordista en los países del primer mundo, las deslocalizaciones de las fábricas y el neoliberalismo acabó convirtiendo esta región en un ejemplo palmario de decadencia de una población obrera ligada a la desindustrialización, tal y como ocurrió en otras partes del globo como el norte de Gran Bretaña –el paralelismo con el Brexit no es casual.. En este enlace podrán ver una galería fotográfica que evidencia esta decadencia. Naves industriales abandonadas, pueblos empobrecidos, jóvenes sin futuro, viejos edificios que dejan intuir la pujanza de la región en el pasado...

El personaje de Frank Sobotka, líder sindicalista de la ciudad de Baltimore en la mítica serie The Wire, se lamentaba en vano, al hilo de la crisis que sufrían los de su clase, con una sencilla frase: "En este país solíamos fabricar cosas". Quien conozca la serie comprenderá perfectamente lo aquí comentado, no necesitará de más explicaciones y probablemente opine lo mismo que yo. Que obreros desesperados como Sobotka votaron a Trump el pasado martes. Se aferraron a un multimillonario populista que ligaba la grandeza de América a aquella época de esplendor industrial. Y es que Trump ha comprendido lo que sienten en las depauperadas zonas del Rust Belt, ha exprimido esas emociones durante la campaña electoral proponiendo aranceles que revitalicen la industria nacional y aislacionismo en el plano exterior. Todo lo contrario que Clinton, que se ha limitado a expresar las ideas bienpensantes que defiende la decrépita clase liberal estadounidense. Un discurso políticamente correcto pero electoralmente nefasto. 

¿A quién habría votado Sobotka?
El Partido Demócrata ha pasado de ser el partido de los sindicatos a convertirse en clara muestra del autoritario establishment neoliberal, que disciplina poblaciones a base de mercado y desigualdad. El problema es análogo al que sufren los partidos socialdemócratas europeos, que parecen incapaces de hablar claro a las que fueran sus bases con propuestas que limiten los desmanes del mercado y de la violenta competitividad. Han preferido llenar sus discursos con banalidades dedicadas a las clases medias aterrorizadas ante cualquier cosa que desafíe al dios Mercado. Y claro, ante este desprecio, la clase obrera vira a cualquiera que le prometa volver a tiempos mejores, llámese Trump, UKIP o Le Pen.

La imagen de abajo ilustra perfectamente cuál ha sido el comportamiento electoral de los estados del Rust Belt en esta ocasión. Las políticas de los años de Obama no han sido bien percibidas, aunque acometiera el costoso rescate de la General Motors y el Grupo Chrysler en 2009, operación criticada por los republicanos. Tan solo Illinois se ha mantenido demócrata en 2016 mientras que Michigan, Wisconsin, Pennsylvania y Ohio cambian de color con caídas de cerca de 10% del voto demócrata, muy superior a lo ocurrido en el resto de la nación. El caso de New York es muy diferente al tratarse de un estado tradicionalmente azul, al igual que el muy conservador Indiana, un estado más rural en el que el Ku Klux Klan gozó de una influencia enorme a principios de S.XX.



Perspectivas
No lo tiene fácil ni la clase obrera ni la izquierda para emerger de su decadencia compartida. Los obreros como clase solo aparecen en los periódicos cuando son culpables de hacer presidente a un impresentable como Trump y la izquierda ha dejado de hacer oposición al capitalismo por lo que ha dejado de ser izquierda transformadora. Y sin horizonte de transformación, la quimera de administrar justamente el capitalismo se vuelve ridícula, ñoña e impotente. Porque el centro de todo proyecto político transversal debe ser el ámbito económico, que es el que transforma en mayor medida el ámbito cultural, el laboral y, por supuesto, el social. Si los partidos que se definen de izquierdas no son capaces de enfrentar este dilema, si no se atreven a cruzar el Rubicón ni a romper el nudo gordiano que estrangula las economías del mundo, la clase obrera será pasto del populismo de derechas, del fascismo o de la desesperanza. De Trump, de Le Pen o de Rajoy.

Para ello convendría no hurtar los debates que preocupan verdaderamente a los pueblos. En el caso estadounidense, es necesario abandonar los lugares comunes y las fanfarrias buenistas para encarar reformas como la sanidad pública de calidad, la limitación del poder de los lobbies o la relajación de los conflictos militares. 

De momento, habrá que comprobar si las promesas de proteccionismo de Trump son ciertas, algo difícil de creer teniendo en cuenta el historial del personaje, las presiones a las que va a ser sometido y la naturaleza del capitalismo globalizado actual. Más creíble –y deseable hay que decir– puede ser el giro en política exterior que busca relajar el intervencionismo yankee y establecer mejores relaciones con Rusia, algo a lo que se oponía Hillary, quien pasará a la Historia como la agresiva halcón de la administración Obama que destruyó Libia y Siria. 

Si se confirma la decepción de Trump, se crearía el caldo de cultivo para una radicalización de sectores del Partido Demócrata influenciados por la experiencia Sanders. Si no es así, si la política no se desborda por el eje de la clase, lo hará por el otro. Por el de la raza, el idioma, la religión y todos esos delicados rasgos que conforman la etnicidad y que tanto agrada a las diferentes formas de fascismo que emergen últimamente en el atemorizado Occidente en el que vivimos.

jueves, 3 de noviembre de 2016

60 ejemplos de machismo y sexismo en prensa y publicidad

Tras "60 casos de manipulación mediática de la oposición venezolana" y "Malas artes del periodismo en España" hoy traemos una nueva recopilación, esta vez con diferentes ejemplos de evidente machismo en diversos medios de comunicación escritos. 

Sabemos que son artículos fáciles que no suponen gran esfuerzo más allá de hacer un rastreo por la red o ir recopilando las noticias al tener conocimiento de ellas, pero al mismo tiempo, creemos que el agrupar en un sólo documento una selección de ejemplos, en este caso de machismo en la prensa escrita, hace que esos diferentes titulares no se diluyan en la inmensidad de la red y quede en evidencia que no se trata de casos aislados sino de prácticas más habituales de lo que pudiera parecer.

A continuación presentamos 60 ejemplos de machismo en prensa y publicidad

Sin duda la prensa deportiva es una de las grandes productoras de titulares machistas como hemos podido ver en los Juegos Olímpicos.

El caso que se presenta a continuación dio mucho que hablar. MARCA ilustraba un artículo sobre la Campeona Olímpica Mireia Belmonte con una fotografía con una clara connotación sexual. Algo de lo que sin duda alguien tuvo que darse cuenta en la redacción y que resulta totalmente gratuito e inexcusable. Existen infinidad de fotografías de la nadadora en plena competición o posando con sus medallas con las que se podría haber ilustrado perfectamente esta noticia.


En el siguiente caso podemos observar una práctica habitual en los medios deportivos. Se resalta el físico de las deportistas, relegándose a un segundo plano la valía deportiva e incluso en este caso, el escándalo de doping de Paola Pliego.




Algo que ocurre también en el siguiente caso ampliamente difundido en las redes durante las pasadas olimpiadas. Desgraciadamente atacar o juzgar a las personas por su físico es algo que está a la orden del día, en gran medida, por culpa de los estándares que se nos venden desde los medios de comunicación a través de la publicidad o shows como "Mujeres hombres y viceversa". Un caso similar al que a continuación presentamos fue el del nadador etíope Robel Habte que recibió todo tipo de mofas e insultos en las redes y los medios de comunicación, no sólo por su papel deportivo sino principalmente, por su físico.



Otro ejemplo es este en el que el protagonismo del éxito deportivo se le achaca en exclusiva al técnico de Carolina Marín de la cual solamente se destacan sus supuestas "rabietas". De este modo se cae en una infantilización de la mujer que eclipsa sus logros deportivos.



Claro que no era la primera vez que Carolina era objeto de titulares de este estilo. En 2015 el periódico El Mundo publicaba este artículo en el que el titular principal no hace referencia a su trayectoria deportiva, algo que se relega al subtitulo. Juzguen ustedes mismos y reflexionen sobre si se hubiese escrito un encabezado así de haberse tratado de un deportista masculino.




Aquí tenéis otro ejemplo que hemos visto en relación con las pasadas olimpiadas del verano de 2016. La primero de ellos reza: "El trío de las gorditas roza el milagro olímpico"









El siguiente titular dice "La mujer de un línea de los Bears ha ganado hoy una medalla de bronce en los juegos de Río"


Durante los Juegos Olímpicas también se pusieron de moda las listas de "buenorras" o "caras bonitas". De nuevo se prioriza el físico de las athletas sobre sus aptitudes deportivas.





Claro que esto de las listas machistas no es algo exclusivo de temporada olímpica






Luego están esos casos en los que se aprovecha para banalizar la violencia machista. Luego los medios se escandalizan y extrañan de que desde las grada se haga lo mismo.


Parece que la mujer en cuestión, por el mero hecho de serlo, no merece ser nombrada como si lo hacen con los jugadores masculinos. "Una mujer", como algo sin importancia, algo anecdótico, algo que se menciona como de pasada y por rellenar. 




Se titula "son las machas" porque quien lo ha redactado debe sentir que ser fuerte no puede ser una cualidad femenina por lo que opta por inventar este palabro para adjetivar a las mujeres.




Otro caso similar al anterior en el que ciertas cualidades son propias de hombres y otras de mujeres. En este caso se trata de un diario generalista y hace referencia a la última entrevista de Pedro Sánchez en Salvados. Aunque se trate de una cita histórica, no se deberían difundir esta clase de estereotipos sexistas.


En otras ocasiones, se cosifica a la mujer. Se le convierte en un objeto, en una mera "atracción"






Otro caso en el que se utiliza una fotografía a la que explicitamente se le dan connotaciones sexuales como se puede ver en el titular. Una fotografía, un momento, un segundo de todo un partido, que a alguien le ha dado para escribir todo un artículo. Personalmente nos parece bastante penoso.



 Otra captura que se explica por si misma y que en su momento también dio mucho que hablar


Por ir terminando con el apartado "deportivo" añadimos esta recopilación que hemos encontrado en la red con varios casos de titulares machistas:



 Y como colofón, esta desafortunada y cínica portada del AS



Vamos ahora con una serie de ejemplos aparecidos en la prensa generalista y en publicidad.

El primer caso que tratamos es este aparecido en Alerta Digital. El artículo es en sí mismo una aberración de principio a fin y ni siquiera es digno de considerarse siquiera periodismo. El titular culpabiliza del asesinato de la agente de policía María Page, a la penetración que afortunadamente está teniendo la mujer en oficios tradicionalmente reservados a los hombres. Algo que cualquier cabeza entiende y ve como normal en la búsqueda de la paridad y la igualdad entre ambos géneros.

El cuerpo de la noticia desarrolla esa idea arcaica de que la mujer no puede ocupar esos puestos de trabajo, con frases como "Uno se pregunta en qué cabeza cabe enviar a una mujer a tratar con un peligroso atracador" y "Hoy las mujeres quieren jugar a todo, vestirse con todos los disfraces posibles, ir de hombres por la vida". Además pone en duda la capacidad de imponerse de una mujer y afirma que de haberse tratado de un hombre, la situación no tenido mismo resultado.


Posteriormente publicaron esta "rectificación" y retiraron el artículo. Juzguen ustedes si a esto se le puede llamar rectificar o incide en su ideario arcaico del papel que debe jugar la mujer en la sociedad.


Claro que no es la primera ni la última vez que este panfleto ultraderechista publica artículos con alto contenido machista, lenguaje soez e insultos hacia ciertas personas y colectivos. Aquí otros dos clarísimos ejemplos.



Una actitud, la de faltar al respeto con toda clase de insultos y descalificaciones, que también parece ser norma en otra de estas webs que proliferan últimamente y cuyos directores son tertulianos asiduos de los diversos debates que abundan en las televisiones. Hablamos de Periodista Digital, del conocido Alfonso Rojo. Sus noticias se juzgan por sí solas. Estos son solo algunos ejemplos de lo que podemos ver todos los días en esta burda página cargada de machismo.





Esta aberración, también publicada en Periodista Digital, dio mucho que hablar. No solo culpabiliza a la víctima de su situación sino que se mofa de ella.



Claro que el lenguaje machista y las descalificaciones son un procedimiento común en toda esta amalgama de panfletos ultras. 



En el siguiente ejemplo el titular transforma un clarísimo crimen machista en una especie de desafortunado accidente. Convierte en protagonista al criminal y no a la víctima que es relegada a un segundo plano. El titular no es que el Vecino prende fuego a su mujer dentro de un coche sino que el vecino se prendió fuego a sí mismo y ha muerto, y casi hace parecer que la mujer estaba dentro del coche como por casualidad o accidente.



El siguiente caso apareció en la portada de un diario colombiano. De alguna manera justifica el asesinato culpabilizando de él al amor o los celos y no a su asesino. De alguna manera normaliza el asesinato achacándolo a sentimientos que tradicionalmente la sociedad ha considerado como normales y justificantes de comportamientos machistas de control, acoso y en casos como este, asesinato. Además, en uno de los ejemplos se da un paso más hacia el absurdo, haciendo, sin necesidad alguna, referencia al físico de la víctima.





Lo que acabamos de ver es algo similar a lo que hizo El País en este artículo publicado el 14 de agosto de 2015


El siguiente artículo de ABC viene a apoyar los roles tradicionales asignados a la mujer y culpabiliza de que no cambien a las propias mujeres explicando que se resisten a ello.



Lo de culpabilizar a la mujer es algo que el mismo diario ABC repite en el siguiente ejemplo


Lo que vamos a ver a continuación es algo especialmente esperpéntico. Se trata de un libro de "chistes solo para chicos" que contiene una serie de "chistes" machistas, normalizando, banalizando y haciendo mofa de cosas como el acoso a las mujeres dentro de los ambientes festivos. 






El ejemplo que presentamos a continuación se vio en Colombia. Se trata de una campaña de publicidad de la red de transportes públicos de Bogotá. Como podrán ver, se asocian los negocios con los hombres y los "chismes" con las mujeres. Otra forma más de respaldar estereotipos machistas asentados en la sociedad.

























El siguiente ejemplo también está relacionado con la publicidad y con una concepción tradicional de entender los trabajos del hogar como algo concerniente en exclusiva a las mujeres. Un pensamiento que debería estar desterrado en pleno siglo XXI pero que, como vemos, no es así.


El 2 de noviembre de 2015 el diario El Mundo se hacía eco de una polémica que había estallado cuando en la rueda de prensa de 6 mujeres astronautas que se disponían a viajar al espacio para realizar un importante experimento, a un periodista no se le ocurrió otra cosa que preguntar cómo afrontarían el viaje sin maquillaje. En fin...


Como hemos visto en algún ejemplo anterior, lo de culpabilizar, consciente o inconscientemente, a la víctima es algo que ocurre con cierta frecuencia. El titular en vez de hacer referencia a que se ha producido un nuevo asesinato machista, se centra en reseñar que la víctima no pidió ayuda. Algo en lo que insiste en los subtítulos.



Juegos de palabras que no deberían verse en una prensa que se pretenda seria. Un caso que nos recuerda mucho a los que hemos visto en los medios deportivos.



La mujer pierde su condición de mujer para ser prostituta. Si hubiese ejercido cualquier otro oficio seguramente no se habría hecho referencia a él en el titular y quizás ni siquiera en el cuerpo de la noticia.


Este titular nos dice que un grupo de mujeres juntas es sinónimo de riesgo, y más si es tripulando un barco en una carrera en la que tradicionalmente los equipos han sido masculinos. Otro estereotipo machista reforzado por la prensa.


En ocasiones las ganas de ser "ocurrente" a la hora de titular una portada terminan con resultados como este



Un par de casos representativos de una práctica muy frecuente en los medios de comunicación. Se trata de juzgar continuamente a las mujeres, ya no solo por su físico, sino también por su vestimenta. Algo que no es habitual si se trata de hombres.




Y terminamos con una serie de casos de machismo y sexismo en anuncios publicitarios

Visto en Hipercor: "Inteligente como papá" "Bonita como mamá"


Lecturas recomendadas por el Corte Inglés para regalar el día de la madre


Otras ofertas por el día de la madre. No hace falta añadir nada




Artículos como estos son habituales en toda esa amalgama de revistas escritas para un público femenino.



Y nos despedimos con estos tres representativos casos