miércoles, 10 de febrero de 2016

El aporte internacionalista cubano a la independencia de África



Desde el triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959, las relaciones internacionales comenzaron a sufrir un cambio notable tras la demostración de que un pequeño pueblo en desventaja pero organizado y concienciado era capaz de hace frente a un enemigo superior apoyado por una de las potencias más grandes del mundo. Era, en definitiva, la prueba de que se podía vencer al imperialismo.

Rápidamente la revolución cubana se convirtió en un ejemplo para los movimientos de liberación nacional de los países oprimidos del mundo y en especial para los países africanos que seguían subyugados al imperialismo colonial de las metrópolis europeas.

Si bien la conciencia internacionalista de la revolución cubana ha sido un pilar fundamental de su política internacional hasta nuestros días, destacando la cooperación sanitaria y educativa, en el último cuarto del siglo XX, Cuba jugó un papel importantísimo aunque poco reconocido en la liberación de algunos países africanos en la lucha por su independencia.

Vamos a hacer un repaso de las intervenciones más señaladas de Cuba en África, por su importancia o simbolismo.

Antecedentes: La caída de Patrice Lumumba


Patrice Lumumba
El 23 de junio de 1960, el joven periodista y activista congoleño, Patrice Lumumba, ganó unas elecciones en las que resulta elegido Primer Ministro.

Fundador del Movimiento Nacional Congolés (MNC) en 1958, era una de las principales voces congoleñas que reclamaban la independencia de Bélgica a través de una estrategia pacífica de diálogo con la metrópoli.

En Bélgica hacía ya unos años que se había comenzado a producir una tendencia a favor de otorgar la independencia a las colonias. De hecho, el país flamenco había ratificado el artículo 73 de la Carta de las Naciones Unidas que reclamaba la autodeterminación de los pueblos. Esta tendencia fue ganando cada vez más adeptos entre la sociedad belga que, sumados a las presiones de los movimientos nacionalistas del Congo, terminaron por empujar a Bélgica a otorgar la independencia al país africano.

Tan sólo siete días después de la victoria electoral de Lumumba el 30 de Junio de 1960, el Rey Balduino llegó a Leopoldville, actual Kinshasa, para formalizar el traspaso de poderes.

Ese día el Congo logró su independencia y el flamante nuevo Primer Ministro, Patrice Lumumba pronunció un memorable discurso frente al Rey, en el que le recordaba los crímenes a los que habían sido sometidos a lo largo de tantos años de subyugación al imperialismo belga:

“Fuimos víctimas de la ironía, de los insultos y de los golpes que recibíamos mañana, tarde y noche por el mero hecho de ser negros. Sin olvidar los tiroteos en los que fallecieron tantos hermanos nuestros que se negaban a someterse, al régimen de injusticia, opresión y explotación”

Sin embargo la independencia del Congo no fue total. El Gobierno belga obligó al naciente estado a heredar la deuda externa que Bélgica había generado sobre el Congo. Además la irrisoria presencia de congoleses formados, unas pocas decenas de licenciados universitarios, forzó a Lumumba a permitir que Bélgica siguiese controlando algunos de los departamentos más importantes del país durante los 5 años posteriores, hasta que el Congo pudiese contar con gente capacitada para gobernar.

Esto no es casual. No hay que olvidar que el Congo era una de los países africanos más ricos en recursos naturales y numerosas empresas internacionales tenían intereses invertidos en el país. Unos intereses que en modo alguno querían perder a causa de su independencia.

Además, solamente había en el mundo dos productores de cobalto, un recurso altamente estratégico. Estos dos países eran el Congo y la Unión Soviética. Evidentemente en un mundo dividido en dos bloques el Congo era la única fuente de cobalto para EEUU en ese momento.

Uno de los sectores que se acordó que seguiría bajo control belga durante los próximos años fue el ejército, algo que generó gran malestar entre la tropa autóctona que llevó a cabo un levantamiento militar atacando intereses belgas y revelándose contra la mayor parte de la oficialidad militar que era de predominancia blanca.

Paracaidistas belgas desplegados en el Congo
Solamente 10 días después de la proclamación de independencia, este acontecimiento fue usado como excusa por el Gobierno Belga para enviar tropas al Congo pese a que no habían sido solicitadas por el gobierno soberano congoleño. Esto constituyó de facto una violación de la soberanía del país africano y destapó la careta del gobierno belga que seguía queriendo aferrarse a los recursos congoleños a toda costa.

Al mismo tiempo, la provincia de Kananga, una de las más ricas del Congo en recursos mineros declaró unilateralmente su independencia con el apoyo de Bélgica.

En un principio Lumumba trató de acercarse a EEUU en busca de ayuda para controlar la situación y recibir apoyo para reclamar la salida del ejército belga. Sin embargo, al igual que hizo en 1959 con Cuba,  EEUU le dio la espalda y Lumumba se acercó a la Unión Soviética para pedir esa ayuda que le había sido negada por los norteamericanos.

Hay que recordar que la mayoría de estos movimientos de liberación africanos eran en esencia movimientos nacionalistas, y que pese a que algunos pudiesen tener una ideología de izquierda, tenían como prioridad la emancipación de sus países.

Inmediatamente la URSS envió material militar para reforzar al débil ejército congolés, algo que fue visto por EEUU como una seria amenaza. Como hemos comentado anteriormente, EEUU no estaba dispuesto a renunciar a su fuente de cobalto por las aspiraciones de independencia de un país africano.

Como era habitual, Lumumba fue tildado de comunista y colocado por Eisenhower en el centro de la diana como un objetivo a eliminar.

Joseph Mobutu
Ante la situación de inestabilidad que se vivía en el Congo, la ONU envío Cascos Azules. Sin embargo, lejos de arreglar la situación, estos Cascos Azules jugarían un papel importante en el derrocamiento y asesinato de Lumumba.

Joseph Mobutu, ex secretario personal de Lumumba y Jefe del Ejército acudió a EEUU pidiendo apoyo para llevar a cabo un Golpe de Estado, alegando que Lumumba estaba entregando al ejército y al país al comunismo. Este plan contó también con el apoyo del presidente congoleños, Joseph Kasa-Vubu, que destituyó a Lumumba y a sus Ministros.

Lumumba trató de hacer frente a esta agresión pidiendo a su vez al Parlamento la destitución de Kasa-Vubu, pero las tropas de la ONU le pusieron bajo arresto domiciliario bajo el pretexto de protegerle.

Fue entonces cuando Mobutu llevó a cabo el Golpe Militar tomando el poder. Lumumba, con la ayuda de varios colaboradores logró escapar de su arresto y trató de llegar a Stanleyville donde contaba con gran apoyo popular.

Mobutu le siguió la pista y pidiendo varios helicópteros a las tropas de la ONU logró alcanzarle y detenerle en el río Sankuru.

Tras ser capturado Lumumba fue exhibido ante los medios
El 17 de enero de 1961, tan solo 6 meses después de la proclamación de independencia,  Lumumba, tras ser torturado y apaleado incluso en presencia de periodistas extranjeros, fue asesinado junto a dos de sus ministros en Elisabethville en presencia de varios agentes belgas y estadounidenses, y sus restos fueron hechos desaparecer.

Años más tarde, en un acto de tremenda hipocresía, su verdugo Joseph Mobutu  nombró a Lumumba héroe nacional.

El asesinato de Lumumba marcaría también el inicio de la primera intervención internacionalista destacable de Cuba en África de la mano de Ernesto “Che” Guevara.

El Che en el Congo


Tras el asesinato de Lumumba, Cuba declaró tres días de luto oficial en la isla y el Gobierno cubano comprendió la necesidad y el deber de respaldar a los movimientos de liberación africanos para apoyar su lucha por la independencia frente a las botas de unos imperios que se aferraban a sus privilegios.

Con un fuerte espíritu internacionalista, fue el Che Guevara el encargado de viajar a África en una gira que duró algo más de dos meses, para conocer de primera mano la situación en los diferentes países en los que se estaban gestando movimientos emancipadores.

Pronto se decantó por el movimiento lumumbista que se había desarrollado en el Congo unos meses antes tras la caída de Lumumba. Esto se debió a dos motivos:

El primero era el desarrollo que se había producido en el país en los últimos meses, durante los cuales los guerrilleros congoleños habían logrado hacerse con casi dos tercios del país.

El Che junto a varios combatientes cubanos en el Congo
El segundo era la situación estratégica del Congo en África. Situado en el centro del continente, era un lugar perfecto para ejercer como núcleo irradiador desde el que exportar la lucha guerrillera. Es la misma razón por la que posteriormente el Che escogería Bolivia para encabezar un foco guerrillero en América Latina.

Esta teoría revolucionaria fue expuesta por Ernesto Guevara en su libro “La guerra de guerrillas” y está basada en la conclusión del Che de que no siempre es necesario esperar a que en un país se den todas las condiciones necesarias para una revolución, sino que un pequeño foco guerrillero puede lograr que la revolución se expanda, logrando impulsar un levantamiento popular generalizado, siempre apoyándose en el campesinado como base social principal en los países menos industrializados.

En el Congo el foco guerrillero ya había surgido y se había desarrollado contando con gran apoyo popular. Tras el asesinato de Lumumba, sus partidarios comenzaron a sufrir persecución y represalias por parte del incipiente régimen dictatorial.

Muchos de ellos huyeron y comenzaron a organizarse en un ejército rebelde bajo el mando del joven Laurent-Désiré Kabila, quien en 1997 logró derrocar a Mobutu, convirtiéndose en Presidente del Congo hasta su asesinato en 2001.

En Cuba, Fidel Castro, a iniciativa del Che, comenzó a organizar los preparativos y encomendó al comandante Victor Dreke reclutar a 30 combatientes cubanos negros. La idea era que Victor Dreke comandase la misión cubana que viajaría secretamente a África para ayudar a los camaradas congoleños, en un principio realizando trabajo de asesoramiento y adiestramiento en tácticas militares y de guerrilla.

Sin embargo, y para sorpresa de todos, el Che tenía otros planes. Decidido a viajar personalmente a El Congo, y consciente de que era uno de los revolucionarios más buscados por el imperialismo yanqui, Che y Fidel idearon un plan para que Guevara viajase a su destino sin levantar sospecha. La necesidad de que la presencia del Che pasase desapercibida también era debida al peligro que suponía para cualquier misión su presencia ya que EEUU centraría todos los esfuerzos contra esa misión para poder capturarle, lo que la conduciría al fracaso.

Fidel, Victor Dreke y el Che disfrazado
Para ello, Fidel propuso al joven Comandante acudir disfrazado a una reunión con algunos de los amigos y camaradas más cercanos y poner a prueba su plan. Guevara aceptó y acudió disfrazado a la reunión, donde nadie le reconoció hasta que él mismo desveló el engaño.

Al tratarse de una operación encubierta, el grueso de los combatientes cubanos viajaron al Congo en vuelos civiles mientras que el Che voló disfrazado a Tanzania junto a otros 14 camaradas. Su vuelo pasó previamente por Moscú, Argel, El Cairo y Nairobi como parte de una estrategia para mantener la seguridad y el secreto del viaje. En ningún momento se reveló a los contactos lumumbistas la identidad verdadera del Che, que oficialmente ejercía las labores de cirujano y traductor de la misión cubana y recibió el alias de “Tatu”, que significa “tres” en swahili. Por esta misma regla, el Comandante Dreke recibió el sobrenombre de “Moya”, que significa “Uno”.

Desde Tanzania, la partida cubana fue trasladada en lancha a través del lago Tanganica a los campamentos lumumbistas del Congo. Sin embargo al llegar se toparon con que la evolución de la guerra se había vuelto en contra de los revolucionarios. Las tropas de Mobutu apoyados por mercenarios norteamericanos habían conseguido recuperar la mayor parte del territorio del país, dejando a los lumumbistas aislados en pequeñas zonas dispersas.

En ese momento Kabila se encontraba en El Cairo y ante la desorganización reinante entre las tropas rebeldes y la ausencia de su líder, el Che decidió deshacer su tapadera y revelar su identidad para reclamar desde una posición de autoridad una reunión inmediata con Kabila, quien rápidamente accedió al encuentro.

Cuando por fin comenzaron sus labores de adiestrar y entrenar a los guerrilleros congoleses, se toparon con un choque cultural brutal que dificultó sobremanera su labor y mermó en gran medida la capacidad de combate de las tropas. De todo ello dejó constancia el Che en sus escritos.


El Che impartiendo clase en un campamento de la guerrilla en el Congo

En su diario narraba la gran preocupación que sentía por la costumbre de los guerrilleros congoleños de ingerir la “dawa”, un mejunje elaborado con diferentes plantas que creían que los protegía de las balas enemigas:

“Siempre estoy temiendo que esta superstición se vuelva contra nosotros y nos haga responsables del fracaso de un combate en el que habría muchas muertes. Por eso intento hablar con diferentes responsables para ver si consigo convencerlos de que abandonen esa práctica. Pero es imposible, es una verdadera profesión de fe”

En opinión del Che, la guerrilla congoleña carecía de una autoridad central única y los mandos carecían del nivel cultural apropiado y fidelidad absoluta a la causa revolucionaria. También criticaba la falta de disciplina entre los combatientes que en observó, carecían completamente de preparación. Para muestra este pequeño relato de un combate en el que tomaron parte milicianos ruandeses junto a combatientes cubanos en apoyo de la guerrilla congoleña.

"Los cuarenta y nueve ruandeses y los cinco cubanos cruzaron el río, […] a las cinco […] disparamos el cañón, los morteros y las ametralladoras [...] hacemos fuego sin tregua contra la infantería. Todas las armas alcanzan su objetivo; seguimos disparando sin interrupción hasta las seis. [...] Yo me desplazo un poco y observo que muchos ruandeses ya no están allí. A las diez sólo quedan cuatro ruandeses, entre ellos un oficial"

El 23 de julio tras obtener una pequeña victoria en la emboscada a un convoy enemigo, el Che relataba así el desenlace:

“Los camiones contenían víveres, cigarrillos, cajas de botellas de cerveza y whisky… y en pocas horas los combatientes estaban todos borrachos bajo la mirada de nuestros hombres a quienes les está prohibido beber. […] En el camino de regreso el capitán ruandés Zakarias, borracho, chocó contra un campesino y le mató de un disparo de fusil acusándole de espía"

Esta situación de desorganización poca disciplina y falta de mando comenzó a hacer mella en el Che que escribió estas desalentadoras palabras:

"Esta primera victoria habría podido reducir un poco la amargura que nos dejaron las primeras operaciones. Pero hay tantas cosas por hacer que estoy empezando a revisar mis previsiones; cinco años para llevar a término la revolución congoleña es una previsión muy optimista, hay que contar con el desarrollo de estos grupos armados antes de poder considerarlos un ejército de liberación digno de este nombre y, a menos que las cosas cambien en el ámbito de la dirección de la guerra, esto parece cada vez más lejano"

Un par de meses después de su llegada, los cubanos fueron requeridos para colaborar activamente en el ataque a una gran posición de las tropas de Mobutu. Corría el mes de Junio de 1961 y esta acción supuso el comienzo del declive de la misión. Pese a no estar convencido de la idoneidad de ese ataque, por encontrarse en manifiesta inferioridad y con unas tropas congolesas poco formadas en el combate, el Che aceptó tomar parte en el ataque. Finalmente esta batalla acabó con la victoria de las tropas de Mobutu y en ella cayeron cuatro camaradas cubanos. Así describió el Che en su diario cómo transcurrió esta batalla:

"De los ciento sesenta hombres, sesenta abandonaron antes de que comenzasen las operaciones y lo que es más, no dispararon ni una sola vez. A la hora convenida, los congoleños hacen fuego contra el cuartel, pero disparan casi todo el tiempo al aire ya que la mayoría de ellos aprietan el gatillo […] cerrando los ojos. Al principio la derrota se achaca a la ineficacia del brujo por haberles administrado un mal ‘dawa’. [...] Este doble fracaso [de Front de Force y Katenga] siembra un gran desaliento entre los congoleños y ruandeses. Incluso abate a los cubanos”

Uno de los cuatro cubanos fallecidos que quedaron en el campo de batalla, llevaba unos calzoncillos con una etiqueta en la que ponía “Hecho en Cuba”. Un fallo inexplicable que delató la presencia de cubanos junto a los lumumbistas y destapó la operación encubierta que hasta ese momento se había logrado mantener en secreto.

Tras este descubrimiento, la CIA comenzó a sospechar de la presencia de Ernesto Guevara en el Congo, ya que hacía ya varios meses que no se tenían noticias de ninguna aparición pública en Cuba. Finalmente a través de agentes infiltrados entre los guerrilleros revolucionarios, confirmaron su presencia, lo que atrajo definitivamente la atención de los norteamericanos.

Inmediatamente EEUU reforzó militarmente al ejército de Mobutu y a sus mercenarios, proveyéndoles de lanchas para poder bloquear el lago Tanganica, corredor de entrada y salida de aprovisionamiento de la guerrilla lumumbista, quedando aislada y completamente rodeada. El Che fue conminado por sus camaradas congoleses a abandonar el país ante el peligro y el dramático cambio de la situación, a lo que el Comandante cubano-argentino se negó.

Guevara solamente aceptó retirarse cuando la Unión Africana reclamó la salida de todas las tropas extranjeras del Congo - en referencia a las tropas mercenarias occidentales y a los combatientes internacionalistas cubanos – ante lo que Fidel Castro, respetando la decisión soberana de los pueblos africanos, le ordenó retirarse.

"Durante estas últimas horas en el Congo, me he sentido solo como nunca me había sentido, ni en Cuba ni en ningún otro sitio, a lo largo de mi vida errante por todo el mundo. Podría decir: nunca como hoy, en este momento, sentí hasta qué punto mi camino es solitario"

Así terminó esta poco exitosa pero importante primera etapa de la contribución cubana a la independencia africana, que daría pie a nuevas colaboraciones internacionalistas en un futuro cercano.

Guinea Bissau


Amilcar Cabral
Guinea Bissau proclamó su independencia el 24 de Septiembre de 1973. Pero para lograrlo, sus habitantes también tuvieron que verter sangre, sudor y lágrimas. Hasta entonces, junto a Cabo Verde, constituía la conocida como Guinea Portuguesa.

El Movimiento de Liberación de esta colonia portuguesa, lo dirigía un joven ingeniero agrónomo de 31 años; Amílcar Cabral. Desde 1956, cuando Amílcar había organizado el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde, llevaba a cabo una estrategia de lucha armada en forma de guerrilla contra los colonos portugueses.

Sin embargo esa lucha fue menospreciada por Portugal, hasta que las fuerzas revolucionarias comenzaron a obtener victorias notables. En ese momento la metrópoli se dio cuenta de que, pese a no ser un país con gran peso económico ni territorial para ellos, su pérdida podría suponer un precedente para los demás países que tenía colonizados. De hecho, este temor se vio materializado poco después con la independencia de Angola y Mozambique tras una larga lucha. En Mozambique Cuba también jugó un modesto papel con el envío de 800 asesores militares y numeroso armamento.

Por aquel entonces, Portugal estaba gobernado por el régimen fascista de Antonio de Oliveira Salazar, que tras un accidente en 1968, fue sustituido por Marcelo Caetano. El régimen fascista, que veía las colonias como una de las señas de identidad del poderío portugués, estaba empeñado en mantenerlas a toda costa y para ello destinaba grandes cantidades económicas a sus ejércitos en estos países, ya que, además de en la Guinea Portuguesa, también existían movimientos armados de liberación luchando en Mozambique y Angola.

Durante la Primera Conferencia Intercontinental de solidaridad entre Asia, África y América Latina celebrada en La Habana en 1966, Cabral solicitó ayuda a Cuba para continuar con su lucha emancipadora. Tras el precedente del Congo, decidió aceptar tan sólo ayuda material y de asesoramiento, negándose al envío de combatientes cubanos para tomar parte directa en los combates. De esta forma evitaba ubicar a su movimiento en el blanco directo de EEUU. Fue así como Cuba se embarcó de nuevo en un proyecto internacionalista para ayudar a otro de los pueblos oprimidos de África.

Cabral y Fidel durante un descanso de la Conferencia Intercontinental
Sabiéndose en inferioridad militar a los portugueses, Amilcar Cabral llevó a cabo una estrategia de desgaste del enemigo a base de causar bajas al enemigo hasta forzar a Portugal a sentarse a negociar. Esta estrategia forzó a los portugueses a enviar una gran cantidad de soldados para reforzar la pequeña colonia. Pese a todo, la lucha guerrillera cada vez tenía más influencia desmoralizadora en las mentes de los soldados lusos.

Para 1973, la guerrilla de Cabral ya controlaba la mayor parte de la pequeña colonia, y en una acción de orgullo y valentía, proclamó la independencia de Guinea Bissau, que sorprendentemente fue reconocida por las Naciones Unidas. Sin embargo la independencia absoluta no llegaría hasta un año más tarde.

Debido a esta situación, agravada por las bajas sufridas en Mozambique y Angola, comenzó a surgir entre los oficiales del ejército, una tendencia anti-colonial que se negaba a proseguir con el desangre de las guerras coloniales. Este movimiento se materializaría en 1973 en el Movimiento das Forças Armadas (MFA) que llevó a cabo el levantamiento militar del 25 de Abril de 1974, más conocido como la Revolución de los Claveles, que derrocó al régimen salazarista.


Amilcar Cabral con una brigada femenina de la guerrilla
Tras el triunfo de la revolución de los claveles, era cuestión de tiempo la independencia de la Guinea Portuguesa. En Octubre de 1974, Portugal retiró sus tropas de Guinea Bissau, siendo la primera colonia portuguesa en emanciparse.

Amílcar Cabral no llegó a ver la total independencia de su patria, ya que fue asesinado en enero de 1973 por agentes secretos portugueses. Sin embargo su nombre quedó grabado en la memoria de los guineanos, siendo sinónimo de Héroe de la Independencia.

Angola


Agostinho Neto
Sin duda alguna, fue en Angola donde Cuba se implicó más a fondo apoyando su movimiento de liberación. También colonia del imperio portugués, a diferencia de Guinea, Angola era un país rico en recursos naturales y la lucha por su independencia se vio obstaculizada por la injerencia de varios países extranjeros además de Portugal.

La cabeza del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), de ideología marxista, estaba representada por el médico António Agostinho Neto, uno de los activistas más comprometidos con la independencia de su patria. Una lucha que le llevó varias veces a prisión y al exilio, pero de la que nunca desistió.

Neto, junto a otros camaradas, fundó el MPLA en 1956 como vía para expulsar a los colonialistas portugueses. Unos años más tarde, el 4 de febrero de 1961, tres comandos del MPLA asaltaron varias prisiones en Luanda, la capital, dando oficialmente comienzo a la lucha armada contra el ejército portugués.

Pronto Portugal se vio inmerso en varios frentes militares a lo largo y ancho de sus colonias. Se estima que las guerras en Angola, Mozambique y Guinea Bissau le costaban a Portugal 500.000 dólares diarios, lo que suponía que aproximadamente el 58% de su presupuesto anual lo destinaba a gastos miliares.

Tras el triunfo el 25 de Abril de la Revolución de los Claveles en Portugal y el comienzo del desmembramiento del imperio luso, se estableció como fecha para le declaración de la independencia el 11 de noviembre de 1975.

También existían en Angola otos dos movimientos armados de liberación de ideología derechista y católica: El FNLA y la UNITA de Jonás Savimbi. Ambos, pretendían hacerse con la presidencia del nuevo país, al igual que el MPLA. En un principio se iniciaron unas tensas negociaciones en Portugal para intentar llegar a un acuerdo de transición de cara a establecer un gobierno de coalición para el día de la declaración de la independencia.
Jonas Savimbi

Sin embargo, temiendo que el nuevo gobierno portugués salido de la Revolución de los Claveles acabase decantando la balanza a favor de Agostinho Neto, UNITA y el FNLA comenzaron a conspirar para tomar la capital de cara al 11 de noviembre, en control entonces del MPLA, teniendo de esta forma el control simbólico del país al ser los encargados de oficializar esa independencia.

Este plan fue apoyado por EEUU y otras potencias europeas, que veían en el marxista MPLA, que recibía financiación soviética, un peligro para sus intereses geopolíticos y comerciales en el continente.

Estados Unidos se implicó armando a las facciones rivales del MPLA, cosa que hizo a través de Mobutu desde el Congo, que armó al FNLA y envió tropas congoleñas para avanzar hacia Luanda desde el norte, y a través de la Sudáfrica del Apartheid que armó a UNITA e invadió a Angola desde el sur. El 5 agosto de 1975 Sudáfrica entró oficialmente en Angola a través de Namibia ocupando un complejo hidroeléctrico cercano a la frontera con Namibia. Ante la amenaza y a petición del MPLA, Cuba mandó sus primeros instructores militares para adiestrar a los guerrilleros angoleños.

El 3 de Noviembre de 1975, pocos días antes de la fecha prevista para la declaración de independencia, Sudáfrica lanzó un ataque general contra varios centros de instrucción del MPLA, donde los instructores cubanos lucharon junto a los milicianos angoleños, aunque debido a la superioridad militar enemiga, se vieron obligados a retirarse.

Pese a controlar tres cuartas partes de Angola, ante esta ofensiva a gran escala, el MPLA de Neto se vio en desventaja y superado por el enemigo que avanzó rápidamente hacia la capital. Entonces Agostinho Neto hizo una petición formal al Gobierno cubano para que le proporcionase ayuda militar. Una petición que fue rápidamente respondida satisfactoriamente por Fidel Castro.

Habiendo aprendido de las experiencias anteriores y ante las circunstancias totalmente diferentes de la guerra angoleña, Cuba envió un contingente de 35.000 soldados cubanos apoyados por artillería pesada y tanques. Una ayuda que pilló por sorpresa a la URSS que se había negado a ayudar militarmente al MPLA hasta que no se produjese la declaración de independencia.

Fidel Castro explicaba así las razones de su apoyo a Agostinho Neto frente a los motivos que movían a los imperialistas a intervenir en Angola.

“¿Y porqué están irritados? Porque lo tenían todo planeado para apoderarse de Angola antes del 11 de Noviembre. Angola es un territorio rico en recursos naturales. Cabinda tiene grandes recursos petroleros. Algunos imperialistas se preguntan porqué ayudamos a los angoleños. Que qué intereses tenemos nosotros allí. Ellos están acostumbrados a pensar que cuando un país hace algo es porque está buscando petróleo o cobre o diamantes o algún recurso natural. No, nosotros no buscamos ningún interés material y los imperialistas es lógico que no lo entiendan porque se guían por criterios exclusivamente chovinistas, nacionalistas, egoístas. Estamos cumpliendo un elemental deber internacionalista cuando ayudamos al pueblo de Angola”

Pronto quedó en evidencia que tras la intervención norteamericana en Angola se escondían claros intereses económicos cuando las tropas de Mobutu y el FNLA se olvidaron por un momento de la capital y centraron todos sus esfuerzos en conquistar Cabinda.

Cabinda es parte del territorio angoleño separado del grueso de Angola por 32 km. Se trata de una de las zonas de Angola más ricas en petróleo. Un petróleo que hasta el momento estaba siendo explotado por la Cabinda Gula Oil y Exon, compañías petroleras norteamericanas. Se calculaba que el valor total del petróleo en Cabinda era de 100.000 millones de dólares y la producción era de diez millones de toneladas al año.

El ataque enemigo se produjo el 8 de noviembre, tan solo tres días antes de la declaración de independencia. En ese momento, Cabinda solamente estaba defendida por unos 230 instructores cubanos y dos batallones angoleños no muy bien armados, ya que el grueso de las tropas se encontraban inmersas en la defensa de la capital.

El primer día el enemigo consiguió penetrar 19 kilómetros, pero el día 9 las tropas angoleñas lograron frenar su avance cerca de la capital de Cabinda. Sin embargo al día siguiente tropas congoleñas intentaron llevar a cabo un desembarco y mandaron varias columnas de tanques por tierra. Tras 90 horas de combates, los guerrilleros del MPLA y los instructores cubanos lograron volver a detener el avance enemigo in extremis cuando estos se encontraban muy cerca de la capital.

Mientras tanto en el grueso del país los refuerzos cubanos llegaron justo a tiempo a Angola para participar en la batalla de quifangondo, a 45 km de la capital, donde junto a los guerrilleros del MPLA lograron también paralizar el avance enemigo y en el río Kebe detuvieron al ejército sudafricano. De este modo, el 11 de noviembre de 1975, estando la capital de Angola bajo control del MPLA gracias a la ayuda cubana, Agostinho Neto declaró la independencia del país y fue reconocido como el primer Presidente de Angola. Terminaban de este modo 500 años de colonialismo en el país africano.

Pese a haber conseguido controlar la situación en Cabinda, esta región seguía amenazada, por lo que Cuba mandó por mar un regimiento de infantería reforzado con artillería y tanques y por aire dos batallones más de infantería.

En el sur, Sudáfrica optó por otras vías de ataque insistiendo en tomar Luanda. Se produjo la batalla del rió Ebo y se decidió que uno de los batallones de infantería motorizada que Cuba había enviado hacia Cabinda se desviase hacia Luanda para apoyar a los revolucionarios. Así, Sudáfrica sufrió otra derrota y perdió su última oportunidad de lograr Luanda en una guerra relámpago.

Sin embargo Sudáfrica controlaba todavía la mitad de Angola, asesinando en los territorios bajo su mando a los campesinos y quemando cosechas ante la negativa de los angoleños a colaborar con ellos.

Tropas sudafricanas
El 14 enero, la OUA se reunió en Addis Abeba para decidir sobre Angola. Las potencias occidentales, ante sus continuas derrotas,  insistían en que la OUA decidiese un alto el fuego en Angola y la retirada de todas las tropas extranjeras para formar un gobierno de coalición entre sus grupos títeres (FNLA y UNITA) con el MPLA. Pero los continuos triunfos del MPLA decantaron la votación a su favor y 22 gobiernos africanos se mantuvieron firmes en su apoyo al MPLA, lo que constituyó una derrota para el imperialismo.

A pesar de esta decisión, la guerra continuó y en un último intento de llegar rápidamente a Luanda, Sudáfrica intentó tomar la vía férrea que vertebraba el país y el 18 de enero partieron desde Londres en dirección al Congo varios centenares de mercenarios europeos. Más tarde, el 29 de enero, también volaron varios veteranos de guerra norteamericanos de raza negra para unirse a la ofensiva.

Este ataque de la coalición enemiga fue respondido el 4 de febrero por una contraofensiva que provocó la retirada de Sudáfrica de nuevo. En su retirada los sudafricanos volaron puentes intentando controlar su derrota y destruyeron las infraestructuras de las localidades que iban abandonando.

Sin embargo la Ciudad de Lobito no fue saqueada. Esto, una vez más viene a demostrar que la intervención extranjera en apoyo a UNITA y FNLA era cuestión de intereses económicos. Y es que en Lobito estaban ubicadas una gran cantidad de instalaciones industriales propiedad de empresas transnacionales con un alto porcentaje de capital sudafricano.

Finalmente los sudafricanos fueron expulsados a Namibia, donde el 27 de Marzo firmaron su derrota. De nuevo parecía que todo había terminado, pero el final del conflicto seguía estando lejos.

Sudáfrica mantenía sus tropas en Namibia, y se inclinó por seguir financiando a UNITA para no volverse a involucrar directamente. Esto motivó que el SWAPO, movimiento de liberación de Namibia, que consideraba la presencia de tropas africanas en su país como una ocupación extranjera, reclamase su retirada y emprendiese ataques contra el ejército del apartheid. En el 78 la ONU decidió por unanimidad que Sudáfrica se retirase pero los sudafricanos se negaron y el SWAPO intensificó sus acciones militares.

El 10 de septiembre de 1979, Agostinho Neto falleció a causa de una enfermedad sin llegar a ver la plena independencia en paz de su país. Tras su muerte fue sucedido por el ingeniero, político y líder guerrillero, José Eduardo dos Santos.

Al mismo tiempo, el líder de UNITA, Jona Savimbi, fue invitado a EEUU donde hizo una gira promocional para lograr apoyos y lograr más financiación. Allí fue presentado como un católico luchador contra la amenaza marxista y Reagan le prometió ayuda que incluía incluso lanzamisiles Stinger para luchar contra la incipiente aviación angoleña que se había creado el 25 de Mayo.

Reagan y Jonas Savimbi en la Casa Blanca
Unita se hizo fuerte y comenzó a volver a representar una amenaza para el gobierno de dos Santos, ante lo que Cuba decidió mantener sus tropas en el país y seguir reforzándolas pero sin implicarse directamente en los combates, tan solo ante la previsión de una nueva invasión sudafricana.

Entonces Eduardo dos Santos solicitó ayuda a la URSS para acabar con Savimbi, contra el que lanzó una gran ofensiva. En esta ocasión, pese a que Cuba se oponía al plan de ataque por considerarlo inadecuado, los comandantes soviéticos y el ejército angoleño lanzaron el ataque que pronto evidenció la poca experiencia de los oficiales y estrategas soviéticos en la guerra irregular. Finalmente y tras varios ataques, las tropas revolucionarias sufrieron una grave derrota, quedando parte de su ejército rodeado por las tropas de Savimbi.

Tanquistas cubanos en Angola
Corría el año 1987 y de nuevo Cuba se veía obligada a intervenir para apoyar al MPLA. Envió el que hasta entonces era el mayor grupo de combate cubano en el país africano a lo largo de la guerra. La ayuda incluía el envío de tanques, lanzamisiles y artillería pesada. Todo esto a pesar de dejar desprotegida la propia Cuba ante la permanente amenaza de yanqui.

La última batalla en la que se enfrentaron Cuba y Angola contra Sudáfrica se produjo en Cuito Canavale. Una batalla que se convirtió en la más larga de la guerra con una duración de seis meses. Mientras se luchaba en Canavale, en Luanda y El Cairo se producían conversaciones de paz entre las partes contendientes hasta que se declaró un alto el fuego. Finalmente el 22 de diciembre de 1988, se firmaron en Nueva York los tratados de paz.

Esto marcó la retirada definitiva del contingente cubano que ya había cumplido con creces sus objetivos de cooperación internacionalista, y de las tropas sudafricanas a su país. Para entonces habían pasado por Angola algo más de 300.000 soldados cubanos y otros 50.000 dedicados a tareas civiles relacionadas con la sanidad y la educación. 2.077 combatientes cubanos perdieron la vida luchando en esta misión internacionalista. En los 30 meses posteriores a la firma del tratado de paz, Cuba retiró sus tropas y puso fin a 13 años de presencia cubana en Angola.

Epílogo


Pese a que los conflictos narrados anteriormente fueron sin lugar a dudas los más importantes de la historia de Cuba en África, por su simbolismo o por las dimensiones de la implicación militar cubana, Cuba también colaboró en mayor o menor medida en la independencia de otros países del continente africano. Varios ejemplos son las intervenciones cubanas en Mozambique, Argelia o Etiopía.

Che y Ahmed Ben Bella, primer Presidente de Argelia
La Guerra de las Arenas que enfrentó a Marruecos y Argelia en 1963 fue el primer conflicto africano en el que Cuba se implicó activamente. La guerra estalló poco después de que Argelia consiguiese emanciparse de Francia tras una sangrienta guerra de liberación, como consecuencia del intento por parte de Marruecos de recuperar algunos territorios que unas décadas antes Francia había anexionado a Argelia en su gestión de las colonias.

Inmediatamente el conflicto se vio inmerso en la atmósfera de la Guerra Fría. Mientras por un lado Marruecos recibió el apoyo de EEUU y de una Francia herida en su orgullo tras la pérdida de Argelia, esta última recibió el apoyo de Egipto, la URSS y Cuba.

La intervención cubana fue modesta en comparación con la que ofrecería a otros países africanos más adelante, limitándose al envío de alrededor de 900 asesores militares y armamento pesado al recién formado gobierno argelino.

Por otro lado, en la complicadísima Guerra Civil de Etiopía y la posterior Guerra de Ogaden, Cuba participó con el envío de alrededor de 18.000 combatientes junto a la Unión Soviética, el gobierno revolucionario etíope y Yemen del Sur. Aquel fue un conflicto con decenas de facciones armadas y un crisol de alianzas difíciles de comprender en nuestros días, en la que países tan diferentes como China, Yugoslavia y EEUU apoyaron a un bando mientras que Cuba, la Unión Soviética e Israel apoyaban al contrario.


Artículos relacionados:

Cuba en datos: El bloqueo

Cuba en datos: terrorismo contra Cuba

Cuba en datos: Sanidad y educación

Cuba: 54 años libre de analfabetismo

4 comentarios:

  1. Hay un error al final..Cuba llegó a tener al final de la guerra 50 mil soldados, no 450 mil..ahora, más de 300 000 cubanos si sirvieron militarmente en Angola en los 14 años que duró la ayuda militar.
    Por demás, muy buena compilación. Gracias.

    ResponderEliminar
  2. Gran artículo, mostrando una historia tan ocultada. Me sigue sorprendiendo siempre cómo un paístan pequeño como Cuba puede ser tan grande de corazón. Habría que recordar que sigue habiendo militantes cubanxs internacionalistas en países africanos.

    ResponderEliminar
  3. Gran artículo, mostrando una historia tan ocultada. Me sigue sorprendiendo siempre cómo un paístan pequeño como Cuba puede ser tan grande de corazón. Habría que recordar que sigue habiendo militantes cubanxs internacionalistas en países africanos.

    ResponderEliminar
  4. Verdadero internacionalismo proletario viva cuba.

    ResponderEliminar