jueves, 12 de diciembre de 2013

Ucrania ahonda su división en las calles de Kiev (II)


Desde que la semana pasada se realizara en este blog un breve retrato del país y de las diferencias culturales y políticas que en él habitan, Ucrania ha continuado dando pasos hacia una situación de crisis gubernamental e incierto futuro económico que azota desde que hace tres semanas el presidente Yanukovich se negara a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, provocando la ira de la oposición nacionalista proUE, que ocupa las calles de Kiev desde entonces. En esta entrada, se va a profundizar más en algunos de los numerosos matices que rodean esta crisis, que amenaza con alargarse en los próximos meses y que significa de facto el inicio de la campaña por las elecciones presidenciales de 2015.

Noche del 11 de diciembre
La Plaza de la Independencia, en la capital Kiev, ha vuelto a ser tomada por los manifestantes, que han construido barricadas más altas con el fin de dificultar un nuevo desalojo de la zona a manos de la Policía y de los antidisturbios. El enquistamiento de la situación ha empujado al gobierno de Yanukovich a reunirse con los anteriores tres presidentes del país, además de confirmar los cautos gestos de cercanía a la UE que nunca ha negado. Las declaraciones de los líderes de la oposición se han radicalizado aún más en las últimas horas, exigiendo la dimisión del propio Yanukovich, a la vez que lo acusaban de "haber escupido a la cara de 46 millones de ucranianos". "No se lo perdonaremos", declaró uno de los líderes opositores, Arseni Yatseniuk, joven dirigente de Batkivshchyna, el partido de la expresidenta Timoshenko, cuyo papel es ahora más simbólico al estar en la cárcel por corrupción.

Yakunovich, presionado por la UE
El presidente Yanukovich, líder del Partido de las Regiones, es la cabeza que muchos quieren ver rodando desde que no firmara el acuerdo con la UE para abrir las fronteras del país a los productos europeos a cambio de ayuda económica. Las razones del dirigente para el rechazo son bastante sensatas, ya que la UE solamente ha prometido mil millones de euros, una cifra ridícula en comparación con lo exigido por Yanukovich, que cifró en 160 mil millones la ayuda por la cual aceptaría el Acuerdo de Asociación con una UE en horas bajas. La oferta de Rusia, con el precio del gas y la Unión Aduanera con otros estados satélites exsoviéticos como factores fundamentales, es bastante más provechosa para el país. Sin embargo, esto podría ser el comienzo de una negociación larga que tiene en las elecciones presidenciales de 2015 una fecha clave. Además, por otro lado, EEUU está decidido a entorpecer las relaciones entre Ucrania y Rusia en el plano geoestratégico, aunque tampoco vería de buen grado la anexión de Ucrania a la UE por lo que supondría en el plano económico. Como medida de presión, EEUU, cuya secretaria adjunta para Asuntos Europeos se ha unido a las protestas con numerito incluido, ya ha amenazado con sanciones comerciales. Ante esta situación, Yanukovich es consciente de que puede negociar y regatear con ambos polos de influencia hasta que se reanuden las conversaciones con Europa en febrero, pero la presión interna de la oposición le complica la situación.

¿Quién agita Kiev?
Las plazas de medio mundo se han llenado en estos últimos años en protesta contra gobiernos y dirigentes. Las redes sociales y la juventud forman un componente clave para entender la formación de estas revueltas, muchas veces alentadas por agentes del imperialismo. Es curioso ver el tratamiento mediático que se le da a estos eventos dependiendo de los intereses de Occidente en el país en cuestión. Por ello, las revueltas en el mundo árabe fueron "buenas" al principio pero se acabaron "corrompiendo por su incapacidad para adaptarse a la democracia", según los análisis realizados por nuestros medios de comunicación en un claro ejercicio orientalizador. En el caso de Ucrania, los manifestantes son "luchadores por la libertad" contra el yugo y la injerencia de la Rusia de Putin, convenientemente satanizado desde hace años. Este análisis plano y arrogante aleja al espectador medio de la contextualización necesaria para comprender lo que acontece estos días en Kiev, como ya se explicó la semana pasada en otra entrada.

La oposición a Yanukovich se sitúa en torno a los pilares nacionalistas, proeuropeos, antirrusos y anticomunistas que caracterizan al nacionalismo ucraniano, cuyas expresiones más radicales rozan la apología del nazismo. Otro rasgo común de estas fuerzas, como ya se explicó en el anterior post sobre el tema, es el arraigo que esta ideología tiene en el oeste del país, siendo el este el bastión del regionalismo y, en menor medida, del comunismo.

Batkivshchyna
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Resultados en las presidenciales de 2010
También llamado Unión Patriótica de todas las Ucranias, es el segundo partido del país en número de votos las últimas presidenciales con Yulia Timoshenko como candidata. Con la oligarca en la cárcel por corrupción desde hace dos años, su imagen está siendo empleada como símbolo de las protestas. Firme creyente de  satanizar todo lo que huela a ruso o bolchevismo, como muestra sus intentos por reescribir la historia del país en la URSS durante el gobierno de Yushenko, ahora caído en desgracia. En esta unión de diversos bloques descansan muchas de las esperanzas de la UE al ser más moderado que otros partidos opositores aunque el UDAR le está comiendo terreno ultimamente en esa carrera.

UDAR
Alianza Democrática Ucraniana por la Reforma, liderado por un exboxeador (sic), Vitali Klitschko. Buen amigo de Merkel, este hombre que aboga por la transparencia y perseguir la corrupción ha aparecido en imágenes de todo el mundo estos días arremetiendo contra Yakunovich gracias a su faceta de famoso. Sin embargo, y aunque parezca arrastrar las masas con eficacia, es un partido de derechas, liberal en lo económico y proeuropeo que se niega a conmemorar fechas históricas de la URSS como la liberación contra los nazis. Su eslogan: "Desde el éxito personal, al éxito del país". Obtiene sus mejores resultados en la capital. ¿Os suena de algo? Sí, el UDAR es el UPyD ucraniano. Un partido al alza claramente, que bien podría sustituir a Batkivshchyna como gran partido de oposición.

Svoboda, "Libertad" en ucraniano
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Logo de Svoboda
Un partido de extrema derecha unido con los dos anteriores en oposición a Yanukovich. La tradición nacionalista ucraniana alcanza en esta agrupación su lado más radical y fascista, algo que remite a la colaboración con el Tercer Reich que el nacionalismo ucraniano profesó durante la Segunda Guerra Mundial. Al más puro estilo ultra, Svoboda ha decidido derribar por su cuenta monumentos y estatuas de la época soviética, algo que sería inconcebible en las regiones gobernadas por el Partido de las Regiones. "No hay lugar para los símbolos y la ideología comunista en la Ucrania Europea y si las autoridades no las derriban, lo haremos nosotros mismos", dijo uno de sus líderes al ser imputado por uno de esos actos vandálicos. ¿Ya sabéis quién se encargó de la estatua de Lenin, no?
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Símbolo del PNSU

El gen original de este partido es el Partido Nacional-Socialista de Ucrania, fundado en los primeros momentos tras la desintegración de la URSS y "enemigo irreconciliable del comunismo". Su símbolo original es bastante sugerente y no deja lugar a dudas. Calificado como "antisemita, ultranacionalista y extremista" por organizaciones de DDHH, esta formación fue suavizando algo sus formas entrado el nuevo milenio y se unió a la Revolución o Putsch Naranja de Yushenko dando los primeros pasos para la preocupante alianza que estos días agita Kiev. Fue en 2004 cuando cambió su nombre. Ahora visten de traje y corbata al buen estilo de la extrema derecha europea y los resultados electorales y afiliados han aumentado. Si en 2004 contaban con mil miembros, en 2010 ya alcanzaban los 15.000, aunque su importancia electoral es todavía pequeña. 

Sus resultados electorales son muy fuertes en Lyiv y en las regiones del oeste en general, donde nació y desde donde muchos de sus partidarios se han desplazado a la capital para participar en los disturbios. Se les distingue por la simbología nazi, los gases lacrimógenos y las banderas con sus tres dedos al aire del logo del partido que lucen durante las protestas.

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Resultados de Svoboda en las parlementarias de 2012
Ya vemos cómo, cuando la situación se radicaliza, las oligarquías no dudan en sacar a lo más violento de paseo y aliarse electoralmente con él. El fascismo sigue siendo muy funcional al gran capital en este S. XXI.

Ucrania: choque de dos oligarquías
Se podría pensar, ante la violenta arremetida de todas las fuerzas políticas derechistas, que el gobierno de Yanukovich representa claramente a la izquierda. Nada más lejos de la realidad. A pesar de que sus políticas difieren en muchos aspectos de los partidos derechistas, el Partido de las Regiones representa a la oligarquía blanquiazul, por así decirlo. Un sector de los oligarcas ucranios surgidos tras la desintegración de la URSS asentados en el este del país y asociados al partido regionalista tienen allí sus grandes feudos en cuanto a resultados electorales. Su discurso, dirigido a los mineros y obreros industriales de esas regiones, posee algo de la nostalgia que invade a muchos de esos proletarios respecto a la URSS. Un minero del Don, que gana en torno a 400 euros al mes y que vio cómo el Putsch Naranja agravó la crisis que el sector minero padece poniendo en peligro su puesto de trabajo, mira a Yanukovivh y los oligarcas que le patrocinan –el mayor de ellos es Akhmetov, propietario del Shakhtar Donestk, club emblema del este–  con cierta seguridad de que velara por sus intereses, aunque, en el fondo, sepa que son igual de delincuentes que los del oeste, que sus fortunas son igual de sospechosas. "Llevo trabajando toda mi vida en la mina y, sorprendentemente, no me he hecho millonario", contaba con agudo sarcasmo un entrañable obrero del Don en el documental The Other Chelsea. Es una lógica compleja. El clan oligarca regionalista evoca a la inequívoca cultura rusa que domina las zonas de Donestk, Luhansk o Kharkov para ganarse a la población, que desprecia al renacer naranja que mantiene en vilo el futuro de Ucrania.

Al oeste del país, el clan oligarca naranja apoyado por el gran capital europeo vende a sus masas electorales las lindezas de acercarse a Europa, tal y como hicieron en 1991 respecto a la independencia con dramáticos resultados. Sin embargo, es evidente que la UE solo busca abrir sus mercados en un período de crisis económica y que Ucrania y sus más de 45 millones de habitantes es un botín muy jugoso. ¿Por qué entonces se manifiesta tanta gente?

Una vez más a lo largo de la Historia, se ve a un pueblo manejado por los intereses de la alta burguesía, la propietaria de medio país, bajo el simbolismo de una bandera nacional. "La economía es el motor de la Historia", dice una frase marxista. Sin embargo, la nación sigue siendo a día de hoy el mejor agregador político y desplegar una bandera ucraniana junto a una de la Unión Europea posee un valor enorme para movilizar a las masas. Y es que son pocas las ocasiones en las que el comportamiento político de la sociedad se identifica con sus intereses reales, ni siquiera con verdades o realidades objetivas. Los valores que se les imprime a ciertos símbolos –como la libertad, bienestar e independencia proucraniana y antirrusa que estos días se expresan en las banderas que pasean por Kiev– son mucho más rentables que el discurso de, por ejemplo, el Partido Comunista, que a continuación resumimos. Es cierto también que, para situar la política en ese punto dialéctico, es necesario contar con importantes poderes económicos y mediáticos a través de los cuales canalizar el discurso. Por ello, a los oligarcas de ambos partidos mayoritarios les es tan fácil atraer a las masas y movilizarlas bajo banderas nacionales u otros simbolismos culturales.

Europa como arma política
Aunque los medios se empeñen en construir un mensaje plano y carente de complejidad de cara al público español y europeo, la misma Europa y la posible anexión de Ucrania a la UE es empleada por ambos grandes bloques políticos como un arma política. Por eso, Yanukovich está esperando las ofertas europeas y rusas a ver "quién paga más". La realidad es que el propio Partido Comunista, partidario de unirse a otras repúblicas exsoviéticas alrededor de Rusia en la Unión Aduanera, ha sido el que más empeño ha puesto por que el pueblo ucraniano conozca lo que le espera en caso de aproximarse a uno u otro bloque, llegando a pedir un referéndum sobre la cuestión y para lo que ha reunido tres millones y medio de firmas. Irónicamente, la oposición nacionalista ha boicoteado esta iniciativa comunista –quizás por saber hacia dónde se inclinaría la balanza– y el gobierno tampoco se unió a ella, empleando los tribunales para declarar ilegal la consulta.

Todo esta situación tan inestable debería alargarse hasta las elecciones presidenciales de febrero de 2015. A la espera de nuevas encuestas que analicen el impacto de los disturbios de Kiev y de cómo ha afectado a cada bando, los últimos datos de intención de voto son de principios de octubre realizados por el Centro Razumkov. Las tendencias muestran a la emergente marioneta de Klitschko como alternativa clara a Timoshenko como líder opositor. Los ruidosos neonazis siguen siendo minoritarios mientras que los comunistas no acaban de recuperarse de la crisis que les afecta desde el 2004 y la Revolución/Putsch Naranja.

Encuestas de cara a las presidenciales de 2015

1 comentario:

  1. Gracias por aportar información alternativa a los simples mensajes manipuladores de FALSIMEDIA.
    Lo comparto!!!

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